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lunes, 19 de abril de 2021

sexo anal para llevar

 han pasado muchos meses desde que escribí aquí, pero después de muchas trabas, pude retomar mi escritura. 

Aquí está un nuevo relato ficticio, inspirado por la idea de un lector, espero lo disfruten y me hagan saber en mi correo si tienen alguna sugerencia. 

 

 

Llevar una doble vida no es fácil. 

La biblia fue mi cuento de buenas noches, las faldas largas mi disfraz y las cruces en mi pared, las mejores luces led. 

Pase toda mi vida envidiando a las zorras de mis amigas, a sus novios, pasaba noches enteras imaginando las increíbles sesiones de sexo que tenían, y me masturbaba metiendo mis dedos hasta empapar la cama de líquido, a la mañana siguiente, fingía que nada había pasado. 

Vivía con mi madre, una mujer sumamente dura y controladora, unas oscuras ojeras manchaban sus ojos azules, nunca conocí a mi padre, se largó cuando pudo, yo también lo habría hecho. 

Todo cambio cuando cumplí 18 años, mi madre cocino un pastel de fresa, y me felicito con un abrazo frio, no me dejo traer a nadie, simplemente me hizo soplar las velas y obligo a abrir una caja envuelta en un áspero papel gris, era un vestido largo, tapaba cualquier trozo de piel que pudiera hacer volar la imaginación humana, no me sorprendía su regalo. 

Le agradecí y me retiré con escusa de estudiar matemáticas. 

Espere en mi cuarto, silenciosa. 2 horas después, un fuerte ronquido venia de la habitación de mi madre. Al fin, un poco de diversión. 

Una minifalda y un top reposaban en mi cama (hechos por  misma, a partir de un viejo vestido azul), el maquillaje que escondía bajo mis cajones del armario estaba esparcidos en mi tocador (gracias a mi mejor amiga Sofia), y unos tacones negros completaban mi look de esta noche. 

Sali por la ventana del departamento, estaba en el quinto piso, pero la pequeña escalera de seguridad me evitaba una fractura de cuello debido a la altura, estaba acostumbrada a tomar este camino, los había hecho casi 2 años, ya era rutina. 

Sofia me recogió a unas pocas cuadras, y fuimos a una fiesta impresionante. 

La música fuerte, combinaba a la perfección con el intenso olor a marihuana y alcohol, mi amiga se separó enseguida cuando se fijó en su presa, una rubia y pequeña chica 1 año mayor que nosotras, paso su lengua por sus labios y me beso con fuerza y pasión, mordiendo mis labios en el camino y dejándome para follar en alguna habitación con aquella chica, sonreí ante la deliciosa idea de frotar mi depilado coño con el de Sofia, como lo habíamos hecho tantas veces, pero esta noche no, tenía ganas de polla, y la iba a conseguir. 

No conocía al chico que vivía aquí, pero cuando lo vi, caí rendida, y moje mucho mis bragas en el instante. 

Un alto y moreno chico se reía de una broma tonta dicha por una chica estúpida, sus brazos eran anchos, al igual que sus piernas, debía jugar futbol o algo para tener ese cuerpo, un gran bulto se marcaba en su pantalón, me pareció tan delicioso que un hilo de líquido recorrió mis piernas hasta mis tacones negros. 

Camine hasta la cocina y me serví un trago, mire al chico en todo momento, apoyándome en la encimera, dejando que mis pechos y mi enorme trasero hicieran su trabajo, él puso su atención en , ignorando a la perra que tenía enfrente, le hice una seña para que me acompañara afuera. 

Me apoye en un árbol del jardín y saque un cigarro dejando una marca roja en el debido a mi labial. 

El chico llego enseguida, y se acercó a mi moviendo esa deliciosa polla debajo de su pantalón. 

-Hola bonita, nunca te había visto por aquí- dijo metiendo sus manos en los bolsillos de sus jeans. 

-Soy amiga de Sofia, debes conocerla- y quien no, tenía una fuerte reputación de puta, todos la conocían por eso. 

-Si creo que la he visto un par de veces- dijo avergonzado y tartamudeando, ¿Qué le pasa a este chico? - soy Nikolas, por cierto- estiro su mano para tomar la mía. 

-Anna- aprete su mano tirando de el para rozar su cuerpo con el mío, él sorprendido tuvo un pequeño temblor que recorrió su espina. 

Un fuerte sonido nos interrumpió, un jarrón rompiéndose, él se asustó y se apartó de . 

-Debo ir a ver que sucedió, lo siento- camino fuera de mi vista, entrando en la casa. 

- ¿ES ENSERIO? - dije enfadada. 

-Se arruinaron tus planes princesa- una ráfaga de humo se estrelló en mi cara y un chico de largo cabello rubio apareció frente a mí. 

- ¿Te divierte? - dije cruzada de brazos. 

El tomo una gran bocanada y estrello su brazo contra el gran roble, luego acerco su cara a la mía y sentí su pierna rozando mi vagina sobre mis bragas. 

Expulso el humo lentamente y con su pulgar abrió mis labios dejándome inhalar el embriagador humo de belleza verde. 

-Quiero meter mi polla en esta hermosa boca tuya y después venirme en tu precioso trasero- y sin previo aviso, tomo mi cabello y me arrojo al suelo, abrió su pantalón y tomando con fuerza mi cabeza, me hizo tragar su polla. 

Era enorme, al menos unos 22 centímetros, y tan gruesa que mi mandíbula protestaba por el dolor, tenía un sabor a sudor y a orina desagradables, pero eso me calentó más. 

Lo mire desde el piso, tenía una expresión insatisfecha, ¿quería que se la chupara?, pues ahora vería lo que es una mamada. 

La saqué de mi boca y escupí en ella, y lubrique con mi mano todo el tronco, metí la punta hasta mi garganta y con mi lengua dibuje patrones que lo hacían temblar. 

Mi mano y mi boca hacían una coordinación perfecta lo hacían gemir como loco, la saliva corría por mis comisuras y el líquido de mi coño caía en el césped con gran fuerza. 

-Espera perra, me voy a correr si me la chupas así- intento detener mi cabeza, pero lo ignore y chupe con gran velocidad, sentía el semen venir, su polla deseaba venirse en mi boca, la saque para mirarlo a los ojos, y lo masturbe con una sonrisa. 

- ¿En qué lugar quieres venirte? - le dije con los ojos llorosos y la boca completamente húmeda. 

Él me empujo al césped y tiro de mi falda casi rasgándola por completo, mis bragas no corrieron la misma suerte y las destrozo para enseguida meter su lengua en mi ano. 

Un gemido excitado salió de mis rojos labios y se hacían cada vez más fuertes cuando sentía su lengua entrar y salir de mi esfínter, mi coño no lo pudo soportar y me vine sin siquiera tocarme, como una fuente de líquido cayo en la ropa del idiota con la magnífica lengua. 

-Que rico, te viniste porque te estoy lamiendo, ¿y esto que te parece? - metió sin piedad dos dedos en mi ano, provocando un leve dolor y una ola de excitación que no podía parar. 

-No pares, sigue- dije atrayéndolo a mí y besándolo con locura, compartiendo el sabor de su polla y mi ano en un candente y salado beso. 

En eso, un ruido casi imaginario me llamo la atención, pues en las sombras, alejado de nosotros, Nikolas, el tímido chico, observaba con la mano sujetando su polla, yo quería que viera lo que se perdió. 

-Métela en mi ano, por favor, esta perrita necesita un castigo- dije moviendo mis nalgas como si fuera una perra. 

Él no espero y tomando mis caderas metió su enorme y mojada polla en mi ano, hasta el fondo, un grito de dolor atravesó mi garganta y escapo entre mis dientes. 

-Oh dios, que apretada, me voy a correr pronto, te lo aseguro- asentí y gemí con ganas mientras sentía su polla entrar y salir, y, sobre todo, después de sentir su dedo juguetear con mi clítoris. 

-No, si haces eso, me voy a venir, me voy a volver loca, no pares por favor, métela hasta el fondo y córrete dentro mío, sigue, sigue, que rico- haciendo lo que le dije, me penetro cada vez más fuerte, tomando con tanta fuerza mis caderas que tendría moretones en la mañana. 

El sonido de su pelvis al chocar con mis nalgas era maravilloso y también la silueta de Nikolas corriéndose en la distancia. 

-Me voy a correr, disfruta toda la leche, perra- tomo mi oscuro cabello y con dos fuertes embestidas, descargo una gran cantidad de semen en mi interior, me corrí de nuevo mojando el resto del césped en el acto. 

Caí rendida chocando mi cara contra la fría tierra. 

-Soy Adam- dijo poniéndose los pantalones. 

Mi rostro perdido por tan delicioso orgasmo, contrastaba con el semen que caía por mi ano y pasaba por mi vagina para luego perderse entre el musgo. 

Me levante, sintiendo un dolor quemante en mi ano y una humedad extraordinaria en mis piernas, temblando de la excitación. 

Nikolas ya no estaba, solo Adam y yo, solos, entre squirt y semen tibio. Que rico. Respire antes de mirarlo a los ojos. 

-Soy Anna. 

 

Gracias por leer :D

martes, 13 de abril de 2021

UN GRUPO NO ES MULTITUD

 UN GRUPO NO ES MULTITUD

Lucía llevaba tiempo practicando BDSM. Había tenido diversos Amos, pero siempre sentía que le faltaba algo. Cada vez que iniciaba una relación BDSM era como una evolución, como una etapa más. Hasta que un día tomando un café con un compañero de trabajo éste vio que Lucia llevaba un anillo que reconoció como un símbolo de un mundo en el que él también estaba metido.

Empezaron a hablar de BDSM. Los dos lo hacían apasionadamente. Lucía le contó que le faltaba algo porque todos sus Amos al final siempre habían sido posesivos en el sentido que solo la usaban ellos y a ella le apetecía que le hicieran jugar con otros sumisos y sumisas y ser usada por otros Amos.

El hombre entonces le dijo que él conocía quien le pudiera ayudar en eso. Había un grupo de personas que se reunían para charlar y conocerse y los que habían dado el paso de pasar a la parte práctica habían constituido un grupo discreto del que nada se sabía. Solo que cuando alguien de los que dirigían el grupo consideraban que algún aspirante estaba listo para empezar y confiaban en su discreción y su saber estar de manera discreta se le contactaba.

Nadie sabía quiénes de todos los que frecuentaban el local formaban parte de ese círculo más secreto. La tarde de un sábado de mayo Lucia acudió acompañada de su compañero de trabajo. La gente estaba dispuesta ese sábado en un círculo sentados en sillas. Hombres y mujeres, Dominantes y sumisos, todos juntos para charlar y debatir sobre BDSM. Lucia se tuvo que poner de pies primero en el centro y presentarse. Lo hizo así. Sentir todas las miradas en su menudo cuerpo la excitaba, pero a su vez sentía tal vergüenza que sus mejillas se colorearon como las cerezas.

Luego junto a su compañero apuntaron todas las consumiciones que querían todos y fueron a por ellas para servírselas. Cada uno recibió su cerveza, café etc. Luego se sentó en su silla. Estuvieron toda la tarde hablando con todo el mundo, con unos hizo más amistad que con otros. En algún Amo sí se había fijado sobretodo en uno maduro con barbita entrecana que ella calculaba que estaría en torno a los 50.

Parecía que llevaba la voz cantante pero no sabía si era así. Los siguientes sábados, varios domingos y más días siguió acudiendo. Algunos hablaban, pero otros jugaban, bueno más bien cuando jugaban ella era de las usadas por los Amos debido a su acusada obediencia y entrega hasta que a mediados de julio dos meses después de haberse acercado al grupo recibió el mensaje.

A la hora de vestirse después de la sesión en la taquilla en la que había dejado la ropa.

Has sido escogida para ser examinada y en caso de aprobación del examen entrar en nuestro círculo más secreto e íntimo. Si aceptas seguir adelante, deja en este mismo papel tú número y serás contactada. Si no deseas entrar en el círculo puedes seguir viniendo a nuestro grupo como si esta nota nunca hubiera sido escrita.

Lucía miró a todos lados, pero las pocas personas que quedaban en el vestuario estaban a su bola, unos vistiéndose y otros hablando entre sí. Se había excitado, su sexo estaba muy mojado. Por fin, la habían seleccionado. Aunque a su compañero no le había dicho nada estaba deseando ser seleccionada. Pero ahora se preguntaba como conocerían sus límites etc y se dio cuenta que durante esos dos meses el grupo conocía todos sus gustos, odios y límites.

Pasaban los días y nadie se ponía en contacto, pensó que lo había soñado cuando un viernes a primeros de agosto recibió un mensaje en su móvil en una aplicación que le habían ordenado crearse cuando entró al grupo para recibir las notificaciones del grupo. El círculo parecía que lo usaba también para sus comunicaciones. En ella ponía.

Mañana sábado acude a xxxxxxxxx. Entrarás a las siete de la tarde en punto en la tienda y a la dependienta que encontrarás le indicarás que quieres consultar el catálogo y ella te indicará. No lleves ropa ni ningún objeto de aseo ya que todo lo que vayas a necesitar te será suministrado. Solo lleva documentación ó medicinas que puedas estar tomando.

Lucía pensó que eran unas instrucciones muy escuetas para las posibilidades que se le podían abrir. Pero cuando llegó el sábado se preparó con esmero para acudir a la cita. Se vistió con una camiseta y unos jeans algo usados pero cómodos y unos zapatos bajos y fue caminando hacia el centro para tomarse algo mientras hacía tiempo. Tenía que ser puntual, así que escogió una cafetería a escasos metros de la tienda. Escogió una en la que no podía ver a la dependienta, pero lo quería así porque quería conservar el misterio. Recibió un mensaje:

Veo que has llegado con tiempo para ser puntual. Un punto para ti. ¿Tus límites siguen siendo los que contaste la primera vez que acudiste a nosotros? ¿Sigues queriendo y gustándote las cesiones?

Lucía miró a todos lados, pero no vio a nadie, pero respondió que si a todo. A las siete en punto traspasó el umbral de la puerta y cuando llegó al mostrador le pidió el catálogo a la dependienta. Entonces la chica salió de detrás del mostrador y puso el cartel de cerrado en la puerta y la dijo que la siguiera. Lucía caminó tras la chica hasta la trastienda y allí había un Amo que estaba con los brazos cruzados en el pecho. Era enorme, sobre metro noventa y muy fornido. Se acercó donde ella. Ella adoptó la postura que le habían indicado, las manos detrás y la mirada baja.

La dependienta se retiró otra vez a la tienda y Lucía escuchó como quitaba el seguro de la puerta. El Amo indicó a Lucía una puerta y traspasaron el umbral a otra habitación. Allí la ordenó que se desnudase. Lucía se quitó la camiseta y cuando se soltó el botón del pantalón y bajó la cremallera el hombre introdujo sus dos palmas por encima de sus braguitas para seguidamente ayudarla a bajarse los pantalones y directamente las braguitas. Luego la cogió del pelo y colocó su torso contra la mesa penetrándola y follandola con vigor. Lucía emitía pequeños gemidos que se convirtieron en un aullido gutural cuando se corrió. Eso hizo que el hombre no tardara en eyacular llenando la espalda de la mujer de semen. Se separó de ella y ordenó a la dependienta que había vuelto. Cierra la tienda y prepárala.

La dependienta volvió después de cerrar la tienda y condujo a Lucia a un baño que tenía la tienda con ducha. Hizo que se duchara a fondo y cuando terminó de ducharse la dio un enema que se tenía que introducir en el ano y vaciarse repitiendo el proceso tres veces. Cuando terminase volver a ducharse. Para poder lavarse internamente le dio un grifo especial de ducha que se podía introducir en su interior.

Cuando estuvo lista salió de la ducha y secó. Desnuda como estaba la dependienta le hizo tumbarse en una camilla y ató sus manos y brazos a los lados de la camilla. Luego cogió un poco de crema depilatoria y quitó el vello sobrante del pubis hasta dejar un pequeño mechón en el pubis.

Masajeó el resto del cuerpo con un aceite con olor afrutado que dejó el cuerpo de la sumisa con un olor muy agradable. Seguidamente la sentó en un taburete y metió la maquinilla en su cabello tras habérselo comentado por si quería negarse, pero Lucia ya estaba tan entregada que aceptó. En segundos su cabeza estaba rapada casi al cero con un cabello que solo tenía unos mms de largo. La dependienta ordenó a Lucia que volviera a la ducha y sin que la mujer se diera cuenta cortó el agua caliente y Lucia tuvo que ducharse con agua fría para retirar los restos de vello púbico y de cabello. Cuando estuvo verdaderamente lista extrajo de un armario un antifaz y una capa con capucha. Primero colocó la capa, luego el antifaz y por último la tapó con la capucha. Seguidamente la condujo por un pasillo hasta un patio trasero donde había aparcada una furgoneta.

Allí un hombre vestido con un mono azul abrió una puerta corredera y ayudó a Lucia a subir a la furgoneta. Luego subió la dependienta. Esta la retiró el antifaz y Lucia pudo observar como la silla tenía dos dildos en el asiento y unos reposabrazos con muñequeras de cuero. La parte de atrás estaba aislada de los asientos delanteros y tapizada con maderas nobles y oscuras de similar material a la silla.

Sentó a Lucia de tal manera que sus dos agujeros fueran penetrados por los dildos. Sujetó sus brazos a la silla, bien firmes. Los tobillos de igual forma a las patas de la silla. Ahora volvió a colocar el antifaz y la capucha y salió. En lugar de volver a su tienda entró en la trastienda de otra tienda cercana que daba al mismo patio. En ella estaban terminando de preparar a Aitor. Ya tenía la capa puesta y fue conducido por la dependienta a la furgoneta y colocado en su silla. Le habían colocado un cb con tapón uretral. Le sentó en el dildo que le sodomizó e inmovilizó su cuerpo en la silla. Ató ambos torsos a los respaldos de las sillas y cerró la puerta corredera con llave para sentarse en los asientos delanteros con el chofer.

Este condujo primero saliendo a la avenida principal y al salir de la localidad condujo por la autopista hasta la tercera salida donde siguió por una carretera de montaña que se iba adentrando entre un bosque hasta llegar a una cierta altura donde el bosque terminaba y grandes prados se abrían a la vista y al final cerca de una vaguada una gran construcción de una sola planta se extendía por el prado.

El conductor se bajó y abrió los portones y condujo la furgoneta dentro mientras Julia la dependienta los volvía a cerrar y caminaba tras ellos hasta el edificio principal. Cuando llegaron liberó a los sumisos de sus ataduras y les hizo descender del vehículo. Los condujo dentro de la casa y los hizo bajar por unas escaleras hasta una zona que pertenecía a la vieja edificación. Los hizo entrar en dos celdas con barrotes de hierro y un agujero a modo de letrina en una esquina.

No les quitó los antifaces y subió al edificio principal. Allí informó al Amo y se retiró a la cocina a preparar la cena. Otros sumisos y sumisas prepararon la mesa. El Amo junto a la pareja de Amo-Ama entraron al comedor y se sentaron a la mesa. Uno de los jóvenes sumisos, un universitario sin nada de vello corporal les sirvió una copa de vino para empezar la velada para seguido preparar el fuego. Allí colocó unos hierros de marcar para que se pusieran al rojo. Luego otras parejas de sumisos colocaron un templete de madera con unas tablas horizontales detrás y unas columnas con unas argollas y unas tiras de cuero situadas de forma estratégica.

Julia llegó con el sumiso y la sumisa. Los hizo colocarse en mitad de la habitación. Luego se retiró a una esquina tras retirar sus antifaces y retirar la capucha. El Amo se levantó y dijo:

Zorra, no te retires porque vas a ser requerida, empieza a desnudarte y luego colócate en posición de examen.

Julia mostró extrañeza, pero obedeció. Vestía un vestido corto que se fue quitando hasta descubrir que bajo la prenda solo portaba un tanga verde que la Ama del matrimonio no quiso que se quitara. Luego se acercó a ella y palpó su cuerpo acariciándola y torturando con pellizcos sus pezones. Hizo que se colocara en un reclinatorio especial donde su torso estaría inclinado y los pechos se introducirían por unos orificios donde colgaban y donde la Ama situó unos electrodos en forma de pinzas. Luego con una navaja de mariposa cortó el tanga dejando al descubierto un culo como dos nalgas que se besaban. La Ama que ya llevaba puesta parte del strapon colocó el último apéndice en forma de polla. Seguido cogió uno de los hierros al rojo cuyo color era un blanco brillante y lo fue acercando a la nalga de Julia, los pequeños vellos se quemaban y ella notaba el calor abrasante pero el hierro impactó en un trozo de madera viejo a su lado. Por la expresión de Julia los sumisos pensaron que la habían marcado. Luego la Ama cogió una fusta y aplicó cinco azotes fuertes y secos.

Seguidamente los dos Amos varones se acercaron a los dos sumisos. El Amo de la barba cogió la capa de Lucia y la abrió dejándola caer y admirando su cuerpo. Palpó su cara, luego la cogió del cuello. Bajó a sus pechos y a su sexo que ya estaba húmedo. Allí delante tenía un pequeño frasco de perfume. Mujer menuda con el pelo color ceniza rapado casi a cero con pequeños pezones marrón oscuro un culo definido y redondeado. El pubis bien recortado. El Amo palpó su sexo y lo acarició notando su humedad y extrayendo del cuerpo de Lucia los primeros gemidos.

El otro Amo retiró la capa de Aitor. Con la mano acarició la polla del sumiso desentumeciéndola y haciendo con un leve movimiento de masturbación que se pusiera dura entonces apretó sus huevos con fuerza. Con la mano acarició sus nalgas y jugueteó con su dedo corazón en el ano del chico. Un hombre cerca de la cincuentena que aparentaba menos edad y sin nada de vello.

Los sumisos asistentes fueron requeridos para que los colocasen para ser azotados. Los sumisos fueron situados en torno las columnas bien atados. Los Amos escogieron un látigo de dos metros. Se alejaron hasta una distancia prudente y comenzaron con los azotes. Lentos pero precisos. Los obedientes sumisos empezaron a quejarse y a dar gracias por los azotes, Ahora la Ama azotaba a Julia al mismo ritmo que los Amos a Lucia y a Aitor. Pararon de azotar y cogieron un par de velones que les ofrecían los sumisos. Lo mismo hizo la Ama donde Julia. Las alturas de los Amos les beneficiaban con los sumisos y comenzaron a verter la cera, en los sumisos atados a las columnas la cera caía verticalmente en todo el cuerpo y sobretodo se recreaba en sus pezones. En el caso de Julia en las nalgas y separándolas en su ano acumulando una pequeña cantidad de cera. Luego cogieron los hierros al rojo los dos Amos y la Ama. Los acercaron. Julia pensó que esta vez si la iban a marcar y lo mismo los otros dos, pero otra vez fue amago, pero casualidad, los tres sumisos se orinaron encima.

Entonces los soltaron y los hicieron lamer su propia orina en el suelo y luego conducidos a la mesa comedor. Una mesa circular y fueron colocados con el torso en la mesa de tal forma que estuvieran enfrentados y viendo lo que iba a ocurrir. La Ama sodomizó a Julia. Uno de los Amos sodomizó a Lucia y el otro a Aitor. Lucia que le excitaba mucho ver a dos hombres follar se iba excitando muchísimo y sus gemidos empezaban a ser muy fuertes. El Amo que la daba por culo se dio cuenta y la autorizó a tocarse. Sabía que cuando se corría lo hacía con un gran squirt. Hizo traer a un sumiso y lo colocó a la altura del coño de Lucia y que la lamiera el clítoris. Lucia viendo las embestidas del Amo que penetraba a Aitor no pudo aguantarse y se corrió con un gran squirt que mojó toda la cara del sumiso.

La velada continuó. La entrega se firmó y la pertenencia al círculo hizo que a partir de ese día su vida sexual fuera plena de la forma que deseaban tanto Aitor como Lucia.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Anto, la puta de todas las pijas


Anto

Luego de esas vacaciones en Mendoza, no volví a ser la misma. Con Santi seguí algunos meses más, si bien nunca se enteró de las cosas que hacía, me terminé aburriendo y cortamos. Viví el último año de secundaria totalmente descontrolada. Encima, mis amigas del curso acompañaban en todo lo que sea descontrol. Hasta hicimos encuentros bastante zarpados con otros chicos del curso.

Pero no se por qué, internamente, necesitaba un novio. Antes de terminar el colegio, graduaciones, y demás fiestas, en encanché con un pibe. Aguanté lo más que pude. Hasta que me fui de vacaciones a Gesell con mis amigas, y ahi volvió todo a la normalidad. Luego comencé la facultad. La carrera que elegí se da a unos kilómetros de Rosario, asi que viajaba todos los días. Con mi novio nos veíamos bastante poco por este motivo.

Empecé a salir a las peñas de los jueves, y me quedaba a dormir de una amiga. Esas fiestas eran un descontrol total. Venía esquivando las tentaciones hasta que entró en escena Germán. Un chico que iba a primer año también, pero a otra comisión. Amigo de una de las chicas con las que me juntaba a estudiar, empezaron a juntarse él y sus amigos con nosotras.

Al principio hubo bastante histeriqueo, aunque yo sabía como iba a terminar. El pibe sabía que tenía novio, por eso se acercaba, pero no avanzaba de una por miedo a un rechazo. Lógico, no sabía como era yo.

Por eso, en una de las peñas, nos pusimos a bailar y lo calenté tanto que no hubo más nada que hacer. Me agarró de la nuca y me comió la boca. Lo que había esperado ese beso! estaba desesperada. Igualmente, ese día él se fue y yo me quedé a dormir de mi amiga hasta la mañana siguiente que fuimos a clase.

A la semana siguiente, otra vez peña. Ya a mi novio le empezaba a molestar. "Otra vez?!" me decía tratando de disimular su disgusto. "Tengo que aprovechar, porque después vienen las épocas de exámenes y no voy a poder salir más", le respondía tratando de parecer lo más sincera posible. La verdad, es que estaba decidida a que pase más con Germán.

Hicimos la previa en el departamento de mi amiga. "Mirá lo que te traje", me dijo cuando entró Germán y sus amigos. Ella sabía que estaba de novia, pero lejos estaba de ser la voz de mi conciencia que me recomendaba seguir un camino de fidelidad.

Hacía todo lo posible para que pase algo con su amigo. Esa noche, no llegamos a ir a la peña. Mientras estábamos en el departamento, lo tuve cerca todo tiempo. No aguantamos y nos fuimos a una de las habitaciones a chapar como locos.

Me arrodillé y le saqué de un tirón el pantalón. Su pija quedó semierecta colgando frente a mi cara. Me mordí los labios y la agarré para pajearla. Terrible pija bien gorda tenía el pendejo. La fui chupando hasta que se le puso bien dura. La dejé brillando de saliva, aunque no me entraba toda en la boca, me aseguré de no dejar un centímetro sin pasarle la lengua.

Los gritos de mi amiga diciendo que nos íbamos nos interrumpió. Peor aun, la loca entró a la habitación como si nada y lo enganchó a él justo subiendose los pantalones y a mi limpiandome la saliva chorreando en mi cara. "Después siguen chicos, vamos!". Cuando salgo, ella abrió los ojos como platos haciendo señas de "QUE PEDAZO DE VERGA". Me rei y nos fuimos.

Me pasé toda la noche arrinconada contra la pared. Su pija apoyada en mi pierna y sus manos apretandome el culo. "No aguanto más, cogeme!" le dije ya desesperada de pija. La encaré a mi amiga y le dije que me tenía que ir YA a coger con el amigo. Ella me dio la llave y nos fuimos. Entramos desesperados y nos tiramos en la cama mientras nos sacábamos la ropa.

Lo dejé en bolas, dispuesta a terminar lo que había empezado. Su pija enorme reposaba contra su abdomen. Me acomodé entre sus piernas y la agarré con las dos manos llevándomela a la boca. Le pasé la lengua, de arriba a abajo, de abajo a arriba; la escupí. Me fui tragando lo que pude, casi la mitad. Me detenían las arcadas y la tos que me provocaba esa poronga inmensa atravesada en mi garganta. "Por Dios... es imposible!" decía sin soltarla. Una sonrisa de satisfacción se le dibujó en su cara.

Seguí chupandola hasta que lo hice acabar. Toda la leche le saltó en el pecho. No paraba de salir. Estaba cargado. Le pasé la lengua limpiando las gotitas de semen que aún caian de su pija. Me senté arriba y lo besé. Él me tocaba la cola y las tetas mientras metía su lengua lo más adentro de mi boca posible.

"Así que tu novio no tiene una pija así de grande" me decía mientras la refregaba, aun durísima, por mi pierna. "No", le respondí. "Pero la sabe usar muy bien... no sabés como me coge" le decía tratando de provocarlo (aunque, era la realidad). Me tiró en la cama y se acostó encima mio.

Me fue besando, hasta que se quedó en mi concha. Me la chupó desesperado, bien bruto, pero me hizo estallar. Después de acabar, metió sus dedos y los sacó húmedos. Se los chupó y se tiró encima mio.

Nos besamos mientras él acomodaba su pija en mi concha. Hacía rato no recibía tanta pija, asi que costó entrar un poco. Pero cuando se acomodó... puff... me reventó. Me cogía más y más fuerte. Se agarraba de mis hombros para clavarla con más fuerza. Tuve que pedirle que frenara un poco porque me rompía. Lejos de hacerlo, se arrodilló y subiendo mis piernas a sus hombros me pegó una garchada que aun hoy me acuerdo y me tiemblan las piernas.

"Ayyy siiii" gritaba yo desencajada. "Más! Más fuerte!" le exigía mientras Germán no paraba un segundo en clavarme la poronga hasta el fondo. Terrible aguante tenía el pendejo, que no frenaba un segundo de cogerme con ritmo frenético.

"Y? asi te coge tu novio?" me decía mientras sacaba la pija entera y la metía de golpe hasta el fondo. "Quien te coge mejor?" volvía a preguntar. Yo la verdad estaba extasiada de placer y a punto de acabar de nuevo. No solo por la cogida sino porque nunca me había sentido tan puta.

"Vos... vos y esa pija inmensa que ahahhhhahhhhh" no pude terminar la frase que me tembló todo y acabé. Él se dio cuenta, la sacó y empezó a lamer los flujos que chorreaban de mi concha. "Ay me mataste, no doy más" le dije tratando de recuperar el aliento. "Esto recién empieza pendeja", me dijo mientras me daba vuelta y me ponía en 4. Sentí su pija en la puerta de mi concha, ya totalmente abierta y acostumbrada al nuevo tamaño de mi macho.

Se agarró de mis pelos y me cogió como quizo. Me daba chirlos mientras me la clavaba, me besaba, tocaba mis tetas, mi clítoris. Me hizo estallar de nuevo. Mis piernas se aflojaron tanto que me caí en la cama, pero él seguía.

Yo mordía la almohada para no gritar. Me agarraba del pelo para levantarme la cabeza y al oído me susurraba "sos mi puta? sos mi putita?". Yo me re calentaba más. Terrible como me ponía esa pija. "Si, soy tu puta" gritaba desencajada.

Cuando no aguantó más, sacó la pija y me bañó la espalda de leche. Seguía teniendo una manguera que no paraba nunca. Me levanté a limpiar, nos acostamos un rato para descansar hasta que el timbre y los gritos de mi amiga nos despertaron. Volvía re borracha y acompañada. Al chabón lo conocía de vista, era de nuestra comisión pero nunca habíamos hablado con él.

El departamento tenía solo una habitación (nosotras dormíamos juntas), por lo que Germán y yo salimos dejandoles el turno a ellos. Nos quedamos en la cocina un rato, escuchando como se la cogían a mi amiga. No aguanté y me arrodillé a chuparle la pija de nuevo.

Terminé arriba de la mesa cogida de nuevo por Germán. Hasta que el boludo empezó a insistir en romperme el culo. Me negué, se enojó y se fue. Yo quedé re caliente y enojada; me fui a domir a un sillón.

Al otro día me desperté cuando el chongo de Pame (mi amiga) se iba. Era más del mediodía. Por supuesto perdimos la clase de la mañana, y tuve bastante lío con mi novio porque no le contesté ningún mensaje (siempre le digo que vuelvo temprano, porque al otro día curso y hasta ese día nunca me había pasado de quedarme dormida y no contestarle). En mi cabeza todavía rondaba el pijón de Germán partiéndome al medio por lo que no le di mucha bola.

El fin de semana me encargué de hacerle pasar el enojo. Le chupé la pija hasta que no le quedó una gota más que largar. Cogimos todo el finde, aunque empezaba a extrañar el salvajismo con le que me cogía Germán. Cuando volví a la facu, hice las pases con Germán, me pidió disculpas y seguimos como si nada.

Llegaron las vacaciones de invierno. Para seguir cogiendo con Germán, inventé que nos juntábamos a estudiar para los exámenes que venían después. Si bien en parte era cierto, varias de esas tardes de estudio eran en el departamento de Germán para coger.

Cuando se fue acercando la fecha de rendir, cambiamos el garche por el estudio de verdad. Pero no me aguantaba estudiar cerca de ese pijón. Un día, el día del cumpleaños de la hermana de mi novio, nos juntamos a estudiar. Él me pasaba a buscar por el departamento de Germán y nos ibamos a la fiesta.

Traté por todos mis medios aguantarme, pero no pude. En un descanso, se puso al lado mio y me dijo que me quería coger. Ahi, en ese momento. Con los otros cerca. La situación me re contra exitaba, pero en poco tiempo me venían a buscar. "Un rapidito" me dijo al oído y casi acabé. Me levanté como para ir al baño, él me siguió y me metió de prepo en su habitación. Me arrodillé, obediente, y le chupé la pija desesperada.

"Esperá, te quiero coger" me decía mientras yo seguía descontrolada. "Esperá pendeja esperá ahhh", y acabó. Me sentía tan puta que dejé que me acabara todo en la boca. Era la primera vez que lo hacía con él. La soborié un rato, y me la tragué. Me paré y le mostré la boca vacía.

"Te quiero cogerrr" me repetía. Yo estaba re caliente, pero mi novio había llegado para buscarme. Me tuve que ir, asi hirviendo como estaba. Subí al auto y le di un beso de lengua bien fogoso. Aún sentía la lechita calentita de Germán escurrirse de mis labios. Besar al cornudo de mi novio apenas había terminado de petear a mi macho me excitaba de una forma que nunca la había experimentado.

Apenas arrancó el auto le exigí que me cogiera. Antes de la fiesta, me llevó a casa y me garchó de las maneras que quizo. Pero fue un click en su cabeza. Como podía ser, que después de estudiar, volviera tan caliente? Cada vez sospechó más, me tuve que cuidar mucho. Venía re bien, hasta que me traicionaron las ganas de pija. Con Germán nos dejamos de ver un tiempo.

Hasta que un día, voy al departamento de mi amiga y los encuentro a los dos. Ahora se estaba cogiendo a mi amiga. A la noche, me empezó a mandar mensajes tratando de explicarme lo que no hacía falta. "Boludo, nosotros garchamos nomás. No tenés que explicarme nada, solo cogerme. Soy la putita de esa pija, cogeme y listo".

Esos mensajes me los mandaba mientras le cocinaba a mi novio. Trataba de disimular pero me temblaban las piernas con las cosas que me ponía. Tuve que apagar todo. Eso fue el puntapié inicial para retomar el garche con Germán. Pero esta vez estaba dispuesta a todo. Un sábado, salí con mis amigas de la secundaria y a propósito publiqué donde estaba. Germán no tardó en aparecer. A mis amigas no tenía que explicarles nada.

Nos subimos a un taxi y fuimos hasta el telo más cercano. Cuando entramos, ni bien cerró la puerta, me arrodillé y saqué el pijón afuera. "Cómo extrañé esta pijaaa" decía mientras saboreaba todo el tronco. Aproveché que aun no estaba tan dura para metermela toda en la boca.

Cuando la dejé lista, me hizo parar agarrandome de los pelos y me puso contra la puerta. Bajó mi pantalón y asi de parados me empezó a coger. Sus manos tocaban mis tetas por encima de la remera. Su respiración a centímetros de mi oído me ponían re loca.

"Sos mi putita, pendeja... sos mi putita" me repetía mientras me pajeaba con sus dedos. Yo chorreaba de calentura encima de su verga. "No... soy la puta de tu pija" le repetía mientras me abría en dos con cada embestida. Sin sacarla, me tiró en la cama en 4 y se puso encima castigándome. Su cuerpo chocaba y rebotaba contra mi cola. Siguió un rato más hasta que no aguantó y acabó adentro mio. La dejó adentro, descargándose, hasta que la sacó flácida y con el forro colgando lleno de leche.

Yo me quedé quieta en esa posición. Él aprovechó y empezó a chuparme la concha, metía los dedos, me lamía... estaba a punto de acabar. Él se daba cuenta por como temblaba. Su lengua empezó a subir y llegó a mi cola. Me volvía loca que me chuparan la cola, pero él nunca lo había hecho. Tampoco lo dejaba, porque yo sabía que eso era un camino de ida a querer pija por atrás.

Hasta ese momento, nunca le había entregado la cola a mis amantes, solo a mi novio. Pero esa lengua rozando mi ano mientras los dedos jugaban dentro de mi concha me aflojaron toda. Acabé como una bestia, tanto que no pude mantenerme en la posición. Caí boca abajo exhausta. Levanté mis caderas, abriendo un poco mis nalgas y le pedí que siguiera chupandome la cola.

Se avalanzó desesperado a seguir con su trabajo. Yo gemía cada vez más fuerte. "Hoy es tuya" le dije entre gemidos. Se tiró encima mio besándome el cuello. "Después que te rompa el orto, no vas a querer otra pija, sabés?" me decía refregando su tronco ya durísimo de nuevo entre mis nalgas.

En respuesta, le movía el culo en la pija provocándolo. Me dio vuelta, me dejó boca arriba y levantó mis piernas hasta mis hombros. Empezó cogiéndome por la concha, mientras usaba los lubricantes que traen los forros para mojar toda mi cola con sus dedos.

Ahora, de costado, sus dedos empezaron a penetrarme. Su pija nunca salía de adentro mio. La dejaba enterrada toda y la movía apenas. Sus dedos me abrían la cola bien despacio. Volvió a tirarme boca arriba, con mis piernas abiertas. Levantando mis caderas, se embardunó la pija de lubricante y empezó a apoyar la cabeza en mi ano.

Empujando, despacio, la fue enterrando casi hasta la mitad. "Ahiiii basta!!" le grité desencajada. Dolía. Y mucho. Pero sabía que tenía que aguantar un poco. Se empezó a mover despacio. Mi cola se fue rindiendo al placer de sentir esa terrible poronga gruesa abrirme en dos por la cola, como nunca antes la habían abierto.

Con cada embestida, Germán aprovechaba y la iba metiendo un poco más. "Ahhh me vuelve loca esta pijaaaa" gritaba mientras él aceleraba el ritmo. "Muy puta te vuelve mi pija pendeja muy puta!" gritaba él ya peligrosamente desencajado penetrándome con fuerza. Me dolía pero no podía parar. "Haceme acabar como vos sabés". La sacó y nos pusimos en cucharita. Pero, la pija la enterró en la cola. Pude sentir como entró mucho más fácil. Tenía el culo totalmente dilatado.

Me empecé a mover, despacio, mientras él me masturbaba y acariciaba las tetas. Acabé con la pija en el culo mientras él me tocaba. Lejos de calmarme, sentir ese pedazo de carne dentro mio me volvió más loca. Me empecé a mover desesperada, tan loca que me la clavé entera.

"Aaayyy siiiii que puta me vuelve tu pija que puta me vuelve tu pijaaa" gritaba mientras Germán trataba de agarrarse de alguna parte de mi cuerpo. "La tenés toda adentro, boluda te la comiste toda!!" gritaba Germán ya al borde del orgasmo también. "Que puta me vuelve tu pijaaa" grité en la última embestida que lo hizo acabar. Me frenó, se quedó un rato con su pija clavada adentro mio.

Despacio, la fue sacando. Yo estaba loca, re caliente y con más ganas de pija. Se la empecé a chupar hasta pararla de nuevo. Me senté arriba y lo cabalgué hasta que acabé. Me tiré en la cama destruída. Pero él no se iba a quedar con las ganas.

Se acomodó arriba mio, y me pasaba la verga por mis labios. Saqué la lengua para rozar su cabeza cada vez que pasaba por ahi. Sentía como latía cada vez que la tocaba. Hasta que no aguantó más y acabó un chorro espeso sobre mi cara, y el resto lo desparramó en mis tetas.

El turno se terminó, nos fuimos cada uno en un taxi diferente. Mis amigas estaban en el boliche. Me fui con ellas, y fue una gran decisión. Mi novio me escribió casi terminando la noche preguntando si quería que me pasara a buscar.

Sabía que un poco lo hacía para controlarme, pero ya había recibido lo que quería asi que no me molestaba que viniera. Llevamos a una de las chicas a la casa y me fui a dormir con él, que tenía terribles ganas de coger. Nos acostamos en cucharita, y me apoyaba la pija durísima. Sabía que hasta que no lo calmara no me iba a dejar dormir.

Me acomodé, así como estábamos cuchareando, y me clavé su verga. Me movía rápido, para que acabe lo más pronto posible. Aun sentía la concha dilatada por Germán, pero por suerte él no se dio cuenta que estaba más abierta. No aguantó mucho más el ritmo que le ponía y lo hice acabar. Largó toda la leche, sacó la pija y se acomodó abrazándome para dormir.

"Que putita que te volvés con mi pija" me decía al oído mientras me tocaba para hacerme acabar. "Ayy sii mi amor" le repetía. Acabé (no tan fuerte como las veces anteriores esa misma noche) y nos quedamos dormidos. Yo soñando con la próxima vez que me coja el pijón de Germán, él ignorando que en realidad, yo era puta de todas las pijas que me quieran coger, no solo la de él.

a cafetera!!!

a cafetera!!!

Todos los dias la cruzaba hasta que se dio


Esto paso hace un tiempo....... Yo viajaba todos los dias hacia el trabajo y dos paradas antes de bajar en un parque veia una simpatica señorita que vendia cafe en la calle 1,65 cm pelo corto negro sus medidas asi a ojo nomas 120-100-120, era terrible el par de tetas y el culazo que portaba, cada vez que pasaba la veia y me la imaginaba desnuda paradita y yo por detras agarrandola de los hombros y clavandole mi pija en ese enorme culazo asi estuve como tres meses hasta que un dia me decidi pero pensaba como hacer e hice la mas facil me baje en esa parada y haciendome el boludo que buscaba una calle , mirando con carpa que quedara sola para atacar estuve asi unos 10 minutos hasta que quedo sola fui y le pedi un cortado con una medialuna le pregunte por la calle y ahi quize tratar de entablar una conversacion y no me salio me corto enseguida como quien no quiere la cosa le pregunte si estaba todos los dias me respondio que si y me fui a seguir con mi dia sin antes mirar ese pedazo de culo para colmo la hdp se ponia calzas metiendosele bien adentro de la raja me fui con una ereccion interesante .Bueno asi lo hice por una semana y solo le habia sacado que horario hacia y que dias trabajaba (el cafe era horrible y la factura una piedra) me canse y por unas semanas no baje la veia pero me contenia para no hacerlo paso algo mas de un mes no aguante y baje cuando me dirijo hacia ella se da vuelta y me dice .- A bueno volvio el perdido!!!!!-. se rie socarronamente y sigue atendiendo (me puse de todos los colores) me acerco y digo "Hola" ahi me llevo una sorpresa ,me mira y me dice.- esta divertido verme desde el colectivo..-. uhhhhhhh que hago? trago saliva y le digo" no te entiendo??? Perdona" en eso ella se queda sola y la encare...
- Mira te vengo mirando desde hace un tiempo desde el colectivo y me gustas, baje para conocerte y que me conozcas, da para que nos encontremos fuera de tu trabajo a charlar...-
ella me dijo....
-Sabes cuantos boludos como vos me encaran y no consiguen nada!! porque yo haria una excepcion con vos respecto de los demas...-
Yo respondi....
-Mira tenes razon no hay ninguna manera que una mina como vos se fijara en mi, soy un salame!!!...-
Por supuesto me di vuelta y me fui al carajo, por dios que pesadas que fueron esas cuadras hasta llegar al trabajo, me faltaba el aire, me miraba al espejo y me decia "salame"... los dias fueron pasando hasta que me recupere del terrible fracaso, segui con vida ya que no me habia cambiado nada pero me quedo la espina de la mina y como me habia cortado el rostro. Cierto dia viajando en el colectivo pero llendo hacia otro lado por una cuestion de tramites ( venia bastante lleno por cierto ) estaba parado con gente por doquier y me pellizcan el culo, yo asustado miro para todos lados, no veo a nadie siento que me dicen al oido una voz de mujer .- Bajas en la proxima?-. yo sin mirar le digo .- No..-. me responde .- Te vas a perder este hembron!!!..-. ahi fue que me di vuelta, la veo y era ella .-Yo me bajo aca no se vos...-. me dice... yo pensaba entre mi que hago me bajo y el tramite que se vaya al carajo o me hago el rudo y sigo por supuesto que ahi no me daria bola por los siglos de los siglos. No hubo mucho que pensar me tire de palomita del colectivo 
Ella .- Mira muñeco yo voy a hacer unas compras en la otra cuadra despues de eso quedo libre para lo que quieras que hagamos..-.
Yo:.- Me estas jodiendo no? para lo que quiera, lo que quiera?-.
Ella.- Si lo que escuchaste!!!, ahora tengo tiempo sino vos te lo perdes...-.
Yo:.- Eeeeeehhhhh!!! -.
Ella.- De enserio lo estas pensando???-.
Yo:.- Nooo!!! solo queria ver la cara que ponias...jajaja!!!-.
Ella:.- Ahhh flaquito sos un boludo importante..-.
Yo:.- Bueno, bueno tan asi nos llevamos, adonde te acompaño y nos vamos de aca-.
Ella..- Ahora no se, no se...-.
Yo:.- Dale no me hagas rogarte?, era una joda nomas-.
Ella:.- Ok dale vamos-.
Fuimos hasta ese lugar que era a un par de cuadras hablamos un par de boludeces, hizo sus compras y salimos
Ella :.-Bueno decime adonde vamos-.
Yo:.- Mira yo por aca no conozco mucho pero si vamos para alla...-.
Ella:.- Deja, deja !!! veni conmigo yo se por donde es-.
Y me llevo nomas ...... al telo por supuesto, entramos, una vez ahi me arrincono contra la pared, nos pusimos a besar metiendonos manos por todos lados, me baje rapido los pantalones, calzones ella no se hizo rogar, bajo, se arrodillo y empezo a chuparme la pija, la escupia, se la metia toda entera en la boca hasta atragantarse, me pajeaba de lindo era mucha la calentura que me estaba agarrando que no dude, la agarre le dije.- Ahora te voy a coger toda!!-. la di vuelta, la puse de espalda a mi, le baje la calza y ahi le arrime mi pija senti que estaba toda mojada y se cole de una .- Ahhhhhh!!-. grito, yo empece a moverme con un mete y saca rapido para colmo veia esas nalgas grandes y gordas que me volaban la cabeza me movi tres veces mas y le inunde la concha de leche calentita..
Ella:.- Upa papi!!! estabas llenito eh???-.
Yo:.- Ahhhhhhhhhhhh!!! que rico bb ufff !!-.
Ella:.- Como esta bajando la lechita!!!.... mmmmmm me encanta-.
Nos sacamos toda la ropa y nos fuimos a bañar ahi otra vez me agarro la pija, se agacho y se la metio en la boca mientras me pajeaba le pedi que parara, me miro extrañada fue ahi que arranque yo, baje y empece a meterle la lengua en es culo gordo que me fascinaba aproveche tambien y empece a estimularle el clitoris, rapido empezo a mojarse y a susurrar .- si,si,si bb segui, segui ,segui asi que me encanta..-. segui un rato mas hasta que senti como se venia y el grito .- Aaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!-. que pego indico que habia acabado, me moje bien la pija y quise metersela por el aro chico, me costo pero apenas meti la cabeza me dijo.- Nooo!!! para bb recien empezamos a conocernos y ya queres todo, no cariño este va acostar un poco mas...-. uy que calentura !!! la guacha me corto la cara lpm, me dije ok ya habra una revancha, me agarro de la mano y nos fuimos a la cama asi como estabamos todos mojados, me tiro en la cama y ella subio arriba mio la coloco en posicion y fue bajando despacio como disfrutando cada centimetro de pija que se incrustaba en esa concha caliente y empapada, una vez que estaba toda adentro empezo con los sentones, que manera de moverse la hija de puta yo aproveche y me prendi de ese generoso par de tetas y de paso le daba unos chirlos que la ponian en orbita.- Ahhhh !!! si,si,si me encanta que me las chupes, si,si,si esos chirlos bb mmmmm-. estuvimos asi un rato hasta que senti que acababa se lo dije a ella y rapido se levanto y me dijo.- Quiero tomarme toda la lechona!!..-. y asi fue, se tomo hasta la ultima gota mientras se la pasaba por la cara, mostrandome que no habia quedado nada en la boca, se recosto a mi lado y nos quedamos abrazados hablando de pavadas, miro la hora .- Uhh es re tarde mi marido me va a matar..-. grito yo la mire mientras me vestia rapido para irnos fue ahi que me dijo .- Mira que lo vamos a repetir.... ya sabes donde encontrame!!!!.....-.


Continuara.....

debut Anal!


debut Anal!


En este relato voy a contarles unas confesiones sexuales de mi desvirgación anal y el secreto que guardo con mis hijas.
Mi nombre es Silvia, me casé muy joven y soy madre de 3 niñas. Lo que estoy contando es como una válvula de escape de los acontecimientos que marcaron mi vida.
En ese momento yo estaba casada, mi vida era rutinaria, mis ideas sexuales muy cerradas, al grado que jamás permití que mi ex marido me hiciera el sexo anal.
Físicamente soy una mujer atractiva, soy maestra de danza y artes plásticas. Soy una mujer nacida en provincia, educada a la antigua, de piel clara, cuerpo bien proporcionado.
Siempre me la pasaba haciendo dietas y ejercicios cuidando la figura, usando mascarillas, mi vida sexual era ya monótona con mi marido.
Mi vida después de mi divorcio
Pero mi vida cambió en uno de esos golpes que te da la vida y después de varios años de matrimonio nos separamos. Jamás fui infiel mientras estuve casada. Mi ex marido intentó en varias ocasiones penetrarme la cola pero jamás se lo permití. Cuando me pedía tener sexo anal le decía que eso era para las putas.
Después del divorcio me refugié en la danza. Rechacé cualquier intento de acercamiento de un hombre, me sentía herida, lastimada. Incluso pasé unos meses sin salir de casa.
Mi ex marido en su ego de macho pensó que cuando me alejé de la casa por sus constantes infidelidades y borracheras regresaría derrotada a la comodidad del hogar buscando otra vez la estabilidad que según él tenía con su dinero.
Cuando conocí a Raúl el hombre que me cambio mi vida fue por medio de mi amiga Susana. Raúl era un hombre de mundo de 30 años, amante de la música, del jazz, y fotógrafo profesional. Yo al principio le mentí, le dije que era una mujer casada y que no era fácil de llevar a la cama, intentando alejarlo de mi vida.
Susana era la chaperona para invitarme a salir con Raúl y me decía:
“Necesitas un hombre que te sacuda con algo grande y Raúl lo tiene”.
“Estás loca siempre le contestaba”. En una ocasión me mostró unas fotografías de Raúl desnudo y llegué a pensar que esas fotografías eran un truco por el tamaño del miembro.
Metiendo a otro hombre en mi vida
Intenté alejar a Raúl de mi lado, lo rechacé una y otra vez a todas sus invitaciones pero dicen que el que persevera alcanza. Y era maestra de danza y él iba por mí a la escuela, me invitaba a comer, me llevaba al cine. Convivimos tanto sin llegar al sexo que creo que cuando me entregué a él ya era algo que en el fondo lo deseaba como mujer.
Me entregué a él de una forma que yo misma me desconocí. Sentí sus manos acariciar y sobar mis nalgas, sus dedos comenzaron a rozar mi sexo hurgando en mi intimidad a la vez que yo comprobaba lo caliente que estaba como mujer.
Lo miré desnudarse, observé su cuerpo y su miembro largo y grueso coronada con una cabeza enorme color rojiza. Me tomó de mi cabeza y comenzó a marcarme la pauta para que lo mamara como él quería. Cerré los ojos y me entregué al placer.
Mire a Raúl gozar con las mamadas que le daba a su miembro, me separó lentamente y me depositó sobre el colchón. Comenzó a besarme de pies, hurgó en cada rincón de mi cuerpo, se separó de mi por unos segundos, para observar la panorámica de verme acostada, desnuda, dispuesta a ser penetrada.
Debut Anal!Me sentí mujer, me abrí de piernas dejando ver todo el nacimiento de mi sexo completamente mojado. Y con un gesto insinuante le hice saber que estaba lista, tragué saliva y bajé la vista. Mis senos subían y bajaban, mi respiración se escuchaba con dificultad. Se subió encima de mí y se aprestaba a ensartarme al estilo misionero.
Me penetró con fuerza de una sola estocada que no pude evitar gemir al sentirme ensartada. Ah, ah… y comenzó a montarme de una forma brutal.
Comencé a gemir al sentir como su miembro se abría paso para incrustarse en lo más hondo de mi vagina. Perdí el control de mis actos y me monté sobre él.
Comencé a cabalgarlo, gritando obscenidades y bufando como una puta. Ccomencé a convulsionarme presa de mi orgasmo y comencé a brincar y a ensartarme con mayor rapidez, meneando mis caderas buscando la estocada final que me llevara al orgasmo, el cual llegó y me dejé caer desmadejada como si fuera una muñeca de trapo sobre su pecho.
Raúl se subió sobre mí y comenzó a cogerme con fuerza, metiendo todo su miembro en mi vagina. No tardó mucho, a lo sumo unos 10 minutos de estarme penetrando, y sentí su semen caliente bañar mi vagina. Hasta ese momento tomé conciencia que no había usado condón aunque yo usaba el dispositivo.
Se acostó a mi lado, nadie hablaba, solo se escuchaba la respiración de cada uno de nosotros.
Dejando entrar en mi casa a mi nuevo hombre
Poco a poco me sentí más en confianza, más desinhibida, y le abrí las puertas de mi casa.
Fue el primer hombre en mi vida que me hizo el sexo anal. Muchos lo intentaron pero nunca se lo permití, entre ellos mi ex marido.
Nunca le pregunté pero intuí que ella y Raúl se acostaban al tener ella esas fotografías del desnudo. Susana es fotógrafa y Raúl también así que al principio tampoco me hice muchas ilusiones cuando me acosté con él y lo quise tomar como un desfogue sexual. Pero hubo un clip con él y lo dejé que me tomara de la cola como una puta la verdad, para que voy a negarlo.
Lo que pasó en una fiesta privada
Me partió el culo en una fiesta organizada por Susana de una forma vulgar y brutal. Tal vez lo hice enervada por las cervezas, tal vez por el morbo de ver que en ese lugar estaba mi ex marido y quise que él viera que podía ser más o igual de puta que con las que él andaba.
Sabía que en esas fiestas todo estaba permitido, la gran mayoría asistía por placer. En el fondo estaba preocupada porque me fuera a lastimar al meter su miembro pero si se trataba de él estaba dispuesta a dejarlo que me lo hiciera en ese momento.
Alzé mi vista y para sorpresa mía me encontré con la mirada de mi ex marido, quien me miraba fijamente a los ojos no dando crédito a que estuviera en las piernas de otro hombre tallándole el trasero delante de la gente.
Me tomé unas cervezas, me levanté para ir a la recámara, al regresar pasé frente a mi ex marido y meneé las nalgas con más cadencia. Sentí las manos de Raúl en mis nalgas.
De reojo miré a mi ex marido y quise vengarme. Me sentía excitada pero igual me sentía cohibida de que mi ex marido me observara. Me di valor, me serví una copa más y decidí romper la barrera de lo prohibido.
Perdí la moral, no me importó en lo más mínimo que los demás hombres me miraran.
Me olvidé de todos mis miedos, me abrazé con fuerza a su cuello, lo besé  y le dije al oído, hazlo, y nos besamos. Sentí sus manos en mis caderas. Mi mente era un caos de sensaciones. Yo sabía que me iba a doler pero lo quería intentar, lo besé con fuerza y le pedí que nos fuéramos a una habitación.
Decidida a probar el por primera vez el sexo anal
Yo misma me desconocía de mis actos, el vino y las cervezas que había ingerido no me dejaban pensar con claridad. Me alzó la falda delante de todos, intenté oponerme, no pude y me despojó de las pantaletas.
Sentí todas las miradas, estuve a punto de arrepentirme y salir corriendo pero él me tomó de la cintura y me abrazó. Lo escuché preguntar por vaselina. Luego me tomó de las manos y nos fuimos a la recamara. Yo me sentía entre excitada y sonámbula pero caminé decidida a darle mi virginidad anal.
Lo cierto es que me sentía incrédula, no podría creer que estuviera a minutos de ser iniciada en el sexo anal. Él me tomó de la cintura y comenzó a acariciarme las nalgas, a separarlas buscando mi pequeño orificio.
Nos desnudamos lentamente, me colocó boca bajo, sentí sus manos separar mis nalgas y dejó mi ano ante su lengua. Me lo chupó una y otra vez, hasta dilatarlo. Tenía los ojos cerrados y tumbada en cuatro patas sobre la cama con mi trasero al aire y Raúl detrás de mi dándome lengua a mi hoyo sin parar.
Buscó la vaselina, se untó en uno de sus dedos y comenzó a meterlos suavemente buscando no lastimarme. Relájate me decía, afloja el cuerpo, tengo que dilatarte, no quiero lastimarte y tú me tienes que ayudar.
Sentir su lengua fue como si recibiera una descarga, comencé a moverme, a gritar, que por la fuerza como me agité saque el dedo que me tenía clavado en mi cola.
Comenzó a meterlo nuevamente, a moverlo de un lado a otro sintiendo lo estrecho y caliente de mi recto.
Sintiendo un pene en mi ano
Házmelo o me voy arrepentir de haber venido, fueron mis palabras. Se untó vaselina en su miembro, házmelo despacio por favor le dije. Lo intentó una y otra vez sin lograr vencer la resistencia de mi esfínter. Lo regresé a ver y le miré el pene hinchado que me pareció imposible que lograra entrar sin lastimarme.
Tomé su camisa y la mordí. Alzé mis caderas en su totalidad y lo regresé a ver y me tumbé sobre la cama. Hazlo, le dije, no te detengas, solo hazlo. Si grito, lloro, no te detengas, solo tómame o me voy a arrepentir de haber venido.
Él me afianzó de mis caderas, sentí la presión en mi pequeño orificio, cerré mis ojos, para ser sincera lancé un quejido y grito cuando la cabeza de su pene comenzó a penetrar, a vencer la resistencia que ofrecía mi anillo. Se afianzó de mi cintura con fuerza evitando que me zafara de su pene.
Me mordí los labios evitando gritar, llorar, intenté levantarme, y me afianzó con fuerza. Abrí mis ojos y sin decir palabra le hice señas inclinando mi cabeza de que me dolía, que me estaba lastimando, – salte, dame unos segundos le balbuceé. –
Me dio unos segundos, me dejé caer sobre el colchón respirando con dificultad. Me coloqué apoyada sobre la cama boca abajo con los pies en el piso completamente doblada en cuatro patas con los senos y mi cara boca abajo.
Le dije que me pusiera más crema, él se acercó separando mis nalgas, me aplicó la crema, mordí la camisa con más fuerza y le dije, hazlo, no importa que me lastimes, solo hazlo.
Abriendome el culo con su gran pene
Se colocó detrás de mí y comenzó a empujar, poco a poco comenzó a penetrarme y por fin logró vencer y romper el anillo de mi abertura anal. Arañé el colchón, sacudí la cabeza, comencé a quejarme. Tenía los ojos llorosos por el esfuerzo de no gritar – de reprimir el dolor -, hasta que no aguanté más y comencé a gritar con fuerza cuando Raúl comenzó a meterme el resto de su pene.
Me doblé por completo, intenté levantarme para evitar que me siguiera penetrando sin conseguirlo – me mantuvo firme pegada a su pene. Se mantuvo quieto, dentro de mi cola, no dándome oportunidad de moverme.
Comenzó despacio a moverse, a penetrarme poco a poco, comencé a gemir, a rotar las caderas, a menear mi cola al encuentro de su pene. Lo hacía suavemente, fue el momento que él aprovechó para penetrarme por completo.
Grité y mordí las sábanas, se me rompió una uña por el esfuerzo de sujetar la sábana con fuerza al sentirme completamente penetrada. Me doblegué por completo, comencé a decirle ya salte, termina, me estás lastimando. Por favor sal, siento que me partes. Comenzó con su vaivén de entrar y salir con fuerza, afianzado a mis caderas. Cada vez que me penetraba me empujaba contra el colchón.
Lo sentía hasta lo más hondo de mis intestinos – me sacó excremento pero no le importó, se limpió con la sabana y siguió penetrándome. Me sentía desfallecida, con mi trasero abierto.
Perdí el tiempo de cuanto duró pero fue bastante tiempo antes de bañar mis intestinos con su semen para rodarse a un lado bufando, agitado, sudoroso.
Me sentí muy sucia al verme como estaba
Me puse de pie, me temblaban las piernas y la recamara olía a excremento. Miré las sábanas manchadas, sucias. Me dio vergüenza de manchar las sábanas. Él me comentó, no pasa nada, es normal…
Estuvimos juntos más de tres horas. Intenté detenerlo y le dije, ya no me lo hagas, me lastimas, por favor, me duele. No logré evitar que lo hiciera y me volvió a penetrar de la cola por segunda vez en mi vida.
Cuantas veces me lo hizo perdí la cuenta. Terminé con la cola llena de semen. Entre los muslos de mis piernas y en las sabanas había excremento, apenas podía caminar. Me trajo papel y jabón para que me limpiara.

anal


Cuando salimos y cruzamos el patio sentí las miradas de morbo de varios hombres. Intenté sentarme pero no pude hacerlo y le pedí que me llevara a la casa.
Al otro día no podía levantarme de la cama por el dolor que sentía en mi cadera y en mis piernas. Me dolía horrible mi cola. Compré una pomada de vitacilina y me puse fomentos de agua caliente para mitigar un poco el ardor y el dolor que sentía cuando iba al baño.
Esa primera vez jamás la olvidé, quedó grabada en mi mente. Fue un nuevo despertar en mi vida sexual. Sabía que había sido una experiencia que sería difícil de olvidar.
Algo que ha cambiado mi vida
Mas tarde cuando descubrí la relación con mi hija reaccioné con violencia. Le grité, lo corrí de la casa, lo arañé. Me sentí traiccionada y me dejé caer nuevamente. Abatida pensé que había cometido un error al permitirle el paso a mi propia casa.
Pero cuando mi hija me confesó que se sentía atraída por él, que mis gritos y mis gemidos cuando él me hacía el amor habían despertado en ella el deseo por el sexo, por sentirse mujer…
Me escandalicé al escuchar a mi propia hija decirme que deseaba entregarse a Raúl, que deseaba que él fuera su primer hombre. Yo pensé que esto no podía estar pasando, pero miré en sus ojos el deseo y la decisión por sentirse mujer con él y la apoyé.
No fue fácil comenzar, nunca antes había vivido algo como lo que estaba a punto de pasar en mi vida junto a mis hijas. Ese es nuestro secreto que jamás me atrevería revelar, la desfloró oral, vaginal y anal, tal y como lo hizo conmigo.
He cometido tal vez un gran pecado, que quizás sea algo imperdonable, pero no me arrepiento y volvería a darle mi apoyo para hacerlo.

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