han pasado muchos meses desde que escribí aquí, pero después de muchas trabas, pude retomar mi escritura.
Aquí está un nuevo relato ficticio, inspirado por la idea de un lector, espero lo disfruten y me hagan saber en mi correo si tienen alguna sugerencia.
Llevar una doble vida no es fácil.
La biblia fue mi cuento de buenas noches, las faldas largas mi disfraz y las cruces en mi pared, las mejores luces led.
Pase toda mi vida envidiando a las zorras de mis amigas, a sus novios, pasaba noches enteras imaginando las increíbles sesiones de sexo que tenían, y me masturbaba metiendo mis dedos hasta empapar la cama de líquido, a la mañana siguiente, fingía que nada había pasado.
Vivía con mi madre, una mujer sumamente dura y controladora, unas oscuras ojeras manchaban sus ojos azules, nunca conocí a mi padre, se largó cuando pudo, yo también lo habría hecho.
Todo cambio cuando cumplí 18 años, mi madre cocino un pastel de fresa, y me felicito con un abrazo frio, no me dejo traer a nadie, simplemente me hizo soplar las velas y obligo a abrir una caja envuelta en un áspero papel gris, era un vestido largo, tapaba cualquier trozo de piel que pudiera hacer volar la imaginación humana, no me sorprendía su regalo.
Le agradecí y me retiré con escusa de estudiar matemáticas.
Espere en mi cuarto, silenciosa. 2 horas después, un fuerte ronquido venia de la habitación de mi madre. Al fin, un poco de diversión.
Una minifalda y un top reposaban en mi cama (hechos por mí misma, a partir de un viejo vestido azul), el maquillaje que escondía bajo mis cajones del armario estaba esparcidos en mi tocador (gracias a mi mejor amiga Sofia), y unos tacones negros completaban mi look de esta noche.
Sali por la ventana del departamento, estaba en el quinto piso, pero la pequeña escalera de seguridad me evitaba una fractura de cuello debido a la altura, estaba acostumbrada a tomar este camino, los había hecho casi 2 años, ya era rutina.
Sofia me recogió a unas pocas cuadras, y fuimos a una fiesta impresionante.
La música fuerte, combinaba a la perfección con el intenso olor a marihuana y alcohol, mi amiga se separó enseguida cuando se fijó en su presa, una rubia y pequeña chica 1 año mayor que nosotras, paso su lengua por sus labios y me beso con fuerza y pasión, mordiendo mis labios en el camino y dejándome para follar en alguna habitación con aquella chica, sonreí ante la deliciosa idea de frotar mi depilado coño con el de Sofia, como lo habíamos hecho tantas veces, pero esta noche no, tenía ganas de polla, y la iba a conseguir.
No conocía al chico que vivía aquí, pero cuando lo vi, caí rendida, y moje mucho mis bragas en el instante.
Un alto y moreno chico se reía de una broma tonta dicha por una chica estúpida, sus brazos eran anchos, al igual que sus piernas, debía jugar futbol o algo para tener ese cuerpo, un gran bulto se marcaba en su pantalón, me pareció tan delicioso que un hilo de líquido recorrió mis piernas hasta mis tacones negros.
Camine hasta la cocina y me serví un trago, mire al chico en todo momento, apoyándome en la encimera, dejando que mis pechos y mi enorme trasero hicieran su trabajo, él puso su atención en mí, ignorando a la perra que tenía enfrente, le hice una seña para que me acompañara afuera.
Me apoye en un árbol del jardín y saque un cigarro dejando una marca roja en el debido a mi labial.
El chico llego enseguida, y se acercó a mi moviendo esa deliciosa polla debajo de su pantalón.
-Hola bonita, nunca te había visto por aquí- dijo metiendo sus manos en los bolsillos de sus jeans.
-Soy amiga de Sofia, debes conocerla- y quien no, tenía una fuerte reputación de puta, todos la conocían por eso.
-Si creo que la he visto un par de veces- dijo avergonzado y tartamudeando, ¿Qué le pasa a este chico? - soy Nikolas, por cierto- estiro su mano para tomar la mía.
-Anna- aprete su mano tirando de el para rozar su cuerpo con el mío, él sorprendido tuvo un pequeño temblor que recorrió su espina.
Un fuerte sonido nos interrumpió, un jarrón rompiéndose, él se asustó y se apartó de mí.
-Debo ir a ver que sucedió, lo siento- camino fuera de mi vista, entrando en la casa.
- ¿ES ENSERIO? - dije enfadada.
-Se arruinaron tus planes princesa- una ráfaga de humo se estrelló en mi cara y un chico de largo cabello rubio apareció frente a mí.
- ¿Te divierte? - dije cruzada de brazos.
El tomo una gran bocanada y estrello su brazo contra el gran roble, luego acerco su cara a la mía y sentí su pierna rozando mi vagina sobre mis bragas.
Expulso el humo lentamente y con su pulgar abrió mis labios dejándome inhalar el embriagador humo de belleza verde.
-Quiero meter mi polla en esta hermosa boca tuya y después venirme en tu precioso trasero- y sin previo aviso, tomo mi cabello y me arrojo al suelo, abrió su pantalón y tomando con fuerza mi cabeza, me hizo tragar su polla.
Era enorme, al menos unos 22 centímetros, y tan gruesa que mi mandíbula protestaba por el dolor, tenía un sabor a sudor y a orina desagradables, pero eso me calentó más.
Lo mire desde el piso, tenía una expresión insatisfecha, ¿quería que se la chupara?, pues ahora vería lo que es una mamada.
La saqué de mi boca y escupí en ella, y lubrique con mi mano todo el tronco, metí la punta hasta mi garganta y con mi lengua dibuje patrones que lo hacían temblar.
Mi mano y mi boca hacían una coordinación perfecta lo hacían gemir como loco, la saliva corría por mis comisuras y el líquido de mi coño caía en el césped con gran fuerza.
-Espera perra, me voy a correr si me la chupas así- intento detener mi cabeza, pero lo ignore y chupe con gran velocidad, sentía el semen venir, su polla deseaba venirse en mi boca, la saque para mirarlo a los ojos, y lo masturbe con una sonrisa.
- ¿En qué lugar quieres venirte? - le dije con los ojos llorosos y la boca completamente húmeda.
Él me empujo al césped y tiro de mi falda casi rasgándola por completo, mis bragas no corrieron la misma suerte y las destrozo para enseguida meter su lengua en mi ano.
Un gemido excitado salió de mis rojos labios y se hacían cada vez más fuertes cuando sentía su lengua entrar y salir de mi esfínter, mi coño no lo pudo soportar y me vine sin siquiera tocarme, como una fuente de líquido cayo en la ropa del idiota con la magnífica lengua.
-Que rico, te viniste porque te estoy lamiendo, ¿y esto que te parece? - metió sin piedad dos dedos en mi ano, provocando un leve dolor y una ola de excitación que no podía parar.
-No pares, sigue- dije atrayéndolo a mí y besándolo con locura, compartiendo el sabor de su polla y mi ano en un candente y salado beso.
En eso, un ruido casi imaginario me llamo la atención, pues en las sombras, alejado de nosotros, Nikolas, el tímido chico, observaba con la mano sujetando su polla, yo quería que viera lo que se perdió.
-Métela en mi ano, por favor, esta perrita necesita un castigo- dije moviendo mis nalgas como si fuera una perra.
Él no espero y tomando mis caderas metió su enorme y mojada polla en mi ano, hasta el fondo, un grito de dolor atravesó mi garganta y escapo entre mis dientes.
-Oh dios, que apretada, me voy a correr pronto, te lo aseguro- asentí y gemí con ganas mientras sentía su polla entrar y salir, y, sobre todo, después de sentir su dedo juguetear con mi clítoris.
-No, si haces eso, me voy a venir, me voy a volver loca, no pares por favor, métela hasta el fondo y córrete dentro mío, sigue, sigue, que rico- haciendo lo que le dije, me penetro cada vez más fuerte, tomando con tanta fuerza mis caderas que tendría moretones en la mañana.
El sonido de su pelvis al chocar con mis nalgas era maravilloso y también la silueta de Nikolas corriéndose en la distancia.
-Me voy a correr, disfruta toda la leche, perra- tomo mi oscuro cabello y con dos fuertes embestidas, descargo una gran cantidad de semen en mi interior, me corrí de nuevo mojando el resto del césped en el acto.
Caí rendida chocando mi cara contra la fría tierra.
-Soy Adam- dijo poniéndose los pantalones.
Mi rostro perdido por tan delicioso orgasmo, contrastaba con el semen que caía por mi ano y pasaba por mi vagina para luego perderse entre el musgo.
Me levante, sintiendo un dolor quemante en mi ano y una humedad extraordinaria en mis piernas, temblando de la excitación.
Nikolas ya no estaba, solo Adam y yo, solos, entre squirt y semen tibio. Que rico. Respire antes de mirarlo a los ojos.
-Soy Anna.
Gracias por leer :D