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lunes, 19 de abril de 2021

sexo anal para llevar

 han pasado muchos meses desde que escribí aquí, pero después de muchas trabas, pude retomar mi escritura. 

Aquí está un nuevo relato ficticio, inspirado por la idea de un lector, espero lo disfruten y me hagan saber en mi correo si tienen alguna sugerencia. 

 

 

Llevar una doble vida no es fácil. 

La biblia fue mi cuento de buenas noches, las faldas largas mi disfraz y las cruces en mi pared, las mejores luces led. 

Pase toda mi vida envidiando a las zorras de mis amigas, a sus novios, pasaba noches enteras imaginando las increíbles sesiones de sexo que tenían, y me masturbaba metiendo mis dedos hasta empapar la cama de líquido, a la mañana siguiente, fingía que nada había pasado. 

Vivía con mi madre, una mujer sumamente dura y controladora, unas oscuras ojeras manchaban sus ojos azules, nunca conocí a mi padre, se largó cuando pudo, yo también lo habría hecho. 

Todo cambio cuando cumplí 18 años, mi madre cocino un pastel de fresa, y me felicito con un abrazo frio, no me dejo traer a nadie, simplemente me hizo soplar las velas y obligo a abrir una caja envuelta en un áspero papel gris, era un vestido largo, tapaba cualquier trozo de piel que pudiera hacer volar la imaginación humana, no me sorprendía su regalo. 

Le agradecí y me retiré con escusa de estudiar matemáticas. 

Espere en mi cuarto, silenciosa. 2 horas después, un fuerte ronquido venia de la habitación de mi madre. Al fin, un poco de diversión. 

Una minifalda y un top reposaban en mi cama (hechos por  misma, a partir de un viejo vestido azul), el maquillaje que escondía bajo mis cajones del armario estaba esparcidos en mi tocador (gracias a mi mejor amiga Sofia), y unos tacones negros completaban mi look de esta noche. 

Sali por la ventana del departamento, estaba en el quinto piso, pero la pequeña escalera de seguridad me evitaba una fractura de cuello debido a la altura, estaba acostumbrada a tomar este camino, los había hecho casi 2 años, ya era rutina. 

Sofia me recogió a unas pocas cuadras, y fuimos a una fiesta impresionante. 

La música fuerte, combinaba a la perfección con el intenso olor a marihuana y alcohol, mi amiga se separó enseguida cuando se fijó en su presa, una rubia y pequeña chica 1 año mayor que nosotras, paso su lengua por sus labios y me beso con fuerza y pasión, mordiendo mis labios en el camino y dejándome para follar en alguna habitación con aquella chica, sonreí ante la deliciosa idea de frotar mi depilado coño con el de Sofia, como lo habíamos hecho tantas veces, pero esta noche no, tenía ganas de polla, y la iba a conseguir. 

No conocía al chico que vivía aquí, pero cuando lo vi, caí rendida, y moje mucho mis bragas en el instante. 

Un alto y moreno chico se reía de una broma tonta dicha por una chica estúpida, sus brazos eran anchos, al igual que sus piernas, debía jugar futbol o algo para tener ese cuerpo, un gran bulto se marcaba en su pantalón, me pareció tan delicioso que un hilo de líquido recorrió mis piernas hasta mis tacones negros. 

Camine hasta la cocina y me serví un trago, mire al chico en todo momento, apoyándome en la encimera, dejando que mis pechos y mi enorme trasero hicieran su trabajo, él puso su atención en , ignorando a la perra que tenía enfrente, le hice una seña para que me acompañara afuera. 

Me apoye en un árbol del jardín y saque un cigarro dejando una marca roja en el debido a mi labial. 

El chico llego enseguida, y se acercó a mi moviendo esa deliciosa polla debajo de su pantalón. 

-Hola bonita, nunca te había visto por aquí- dijo metiendo sus manos en los bolsillos de sus jeans. 

-Soy amiga de Sofia, debes conocerla- y quien no, tenía una fuerte reputación de puta, todos la conocían por eso. 

-Si creo que la he visto un par de veces- dijo avergonzado y tartamudeando, ¿Qué le pasa a este chico? - soy Nikolas, por cierto- estiro su mano para tomar la mía. 

-Anna- aprete su mano tirando de el para rozar su cuerpo con el mío, él sorprendido tuvo un pequeño temblor que recorrió su espina. 

Un fuerte sonido nos interrumpió, un jarrón rompiéndose, él se asustó y se apartó de . 

-Debo ir a ver que sucedió, lo siento- camino fuera de mi vista, entrando en la casa. 

- ¿ES ENSERIO? - dije enfadada. 

-Se arruinaron tus planes princesa- una ráfaga de humo se estrelló en mi cara y un chico de largo cabello rubio apareció frente a mí. 

- ¿Te divierte? - dije cruzada de brazos. 

El tomo una gran bocanada y estrello su brazo contra el gran roble, luego acerco su cara a la mía y sentí su pierna rozando mi vagina sobre mis bragas. 

Expulso el humo lentamente y con su pulgar abrió mis labios dejándome inhalar el embriagador humo de belleza verde. 

-Quiero meter mi polla en esta hermosa boca tuya y después venirme en tu precioso trasero- y sin previo aviso, tomo mi cabello y me arrojo al suelo, abrió su pantalón y tomando con fuerza mi cabeza, me hizo tragar su polla. 

Era enorme, al menos unos 22 centímetros, y tan gruesa que mi mandíbula protestaba por el dolor, tenía un sabor a sudor y a orina desagradables, pero eso me calentó más. 

Lo mire desde el piso, tenía una expresión insatisfecha, ¿quería que se la chupara?, pues ahora vería lo que es una mamada. 

La saqué de mi boca y escupí en ella, y lubrique con mi mano todo el tronco, metí la punta hasta mi garganta y con mi lengua dibuje patrones que lo hacían temblar. 

Mi mano y mi boca hacían una coordinación perfecta lo hacían gemir como loco, la saliva corría por mis comisuras y el líquido de mi coño caía en el césped con gran fuerza. 

-Espera perra, me voy a correr si me la chupas así- intento detener mi cabeza, pero lo ignore y chupe con gran velocidad, sentía el semen venir, su polla deseaba venirse en mi boca, la saque para mirarlo a los ojos, y lo masturbe con una sonrisa. 

- ¿En qué lugar quieres venirte? - le dije con los ojos llorosos y la boca completamente húmeda. 

Él me empujo al césped y tiro de mi falda casi rasgándola por completo, mis bragas no corrieron la misma suerte y las destrozo para enseguida meter su lengua en mi ano. 

Un gemido excitado salió de mis rojos labios y se hacían cada vez más fuertes cuando sentía su lengua entrar y salir de mi esfínter, mi coño no lo pudo soportar y me vine sin siquiera tocarme, como una fuente de líquido cayo en la ropa del idiota con la magnífica lengua. 

-Que rico, te viniste porque te estoy lamiendo, ¿y esto que te parece? - metió sin piedad dos dedos en mi ano, provocando un leve dolor y una ola de excitación que no podía parar. 

-No pares, sigue- dije atrayéndolo a mí y besándolo con locura, compartiendo el sabor de su polla y mi ano en un candente y salado beso. 

En eso, un ruido casi imaginario me llamo la atención, pues en las sombras, alejado de nosotros, Nikolas, el tímido chico, observaba con la mano sujetando su polla, yo quería que viera lo que se perdió. 

-Métela en mi ano, por favor, esta perrita necesita un castigo- dije moviendo mis nalgas como si fuera una perra. 

Él no espero y tomando mis caderas metió su enorme y mojada polla en mi ano, hasta el fondo, un grito de dolor atravesó mi garganta y escapo entre mis dientes. 

-Oh dios, que apretada, me voy a correr pronto, te lo aseguro- asentí y gemí con ganas mientras sentía su polla entrar y salir, y, sobre todo, después de sentir su dedo juguetear con mi clítoris. 

-No, si haces eso, me voy a venir, me voy a volver loca, no pares por favor, métela hasta el fondo y córrete dentro mío, sigue, sigue, que rico- haciendo lo que le dije, me penetro cada vez más fuerte, tomando con tanta fuerza mis caderas que tendría moretones en la mañana. 

El sonido de su pelvis al chocar con mis nalgas era maravilloso y también la silueta de Nikolas corriéndose en la distancia. 

-Me voy a correr, disfruta toda la leche, perra- tomo mi oscuro cabello y con dos fuertes embestidas, descargo una gran cantidad de semen en mi interior, me corrí de nuevo mojando el resto del césped en el acto. 

Caí rendida chocando mi cara contra la fría tierra. 

-Soy Adam- dijo poniéndose los pantalones. 

Mi rostro perdido por tan delicioso orgasmo, contrastaba con el semen que caía por mi ano y pasaba por mi vagina para luego perderse entre el musgo. 

Me levante, sintiendo un dolor quemante en mi ano y una humedad extraordinaria en mis piernas, temblando de la excitación. 

Nikolas ya no estaba, solo Adam y yo, solos, entre squirt y semen tibio. Que rico. Respire antes de mirarlo a los ojos. 

-Soy Anna. 

 

Gracias por leer :D

martes, 13 de abril de 2021

UN GRUPO NO ES MULTITUD

 UN GRUPO NO ES MULTITUD

Lucía llevaba tiempo practicando BDSM. Había tenido diversos Amos, pero siempre sentía que le faltaba algo. Cada vez que iniciaba una relación BDSM era como una evolución, como una etapa más. Hasta que un día tomando un café con un compañero de trabajo éste vio que Lucia llevaba un anillo que reconoció como un símbolo de un mundo en el que él también estaba metido.

Empezaron a hablar de BDSM. Los dos lo hacían apasionadamente. Lucía le contó que le faltaba algo porque todos sus Amos al final siempre habían sido posesivos en el sentido que solo la usaban ellos y a ella le apetecía que le hicieran jugar con otros sumisos y sumisas y ser usada por otros Amos.

El hombre entonces le dijo que él conocía quien le pudiera ayudar en eso. Había un grupo de personas que se reunían para charlar y conocerse y los que habían dado el paso de pasar a la parte práctica habían constituido un grupo discreto del que nada se sabía. Solo que cuando alguien de los que dirigían el grupo consideraban que algún aspirante estaba listo para empezar y confiaban en su discreción y su saber estar de manera discreta se le contactaba.

Nadie sabía quiénes de todos los que frecuentaban el local formaban parte de ese círculo más secreto. La tarde de un sábado de mayo Lucia acudió acompañada de su compañero de trabajo. La gente estaba dispuesta ese sábado en un círculo sentados en sillas. Hombres y mujeres, Dominantes y sumisos, todos juntos para charlar y debatir sobre BDSM. Lucia se tuvo que poner de pies primero en el centro y presentarse. Lo hizo así. Sentir todas las miradas en su menudo cuerpo la excitaba, pero a su vez sentía tal vergüenza que sus mejillas se colorearon como las cerezas.

Luego junto a su compañero apuntaron todas las consumiciones que querían todos y fueron a por ellas para servírselas. Cada uno recibió su cerveza, café etc. Luego se sentó en su silla. Estuvieron toda la tarde hablando con todo el mundo, con unos hizo más amistad que con otros. En algún Amo sí se había fijado sobretodo en uno maduro con barbita entrecana que ella calculaba que estaría en torno a los 50.

Parecía que llevaba la voz cantante pero no sabía si era así. Los siguientes sábados, varios domingos y más días siguió acudiendo. Algunos hablaban, pero otros jugaban, bueno más bien cuando jugaban ella era de las usadas por los Amos debido a su acusada obediencia y entrega hasta que a mediados de julio dos meses después de haberse acercado al grupo recibió el mensaje.

A la hora de vestirse después de la sesión en la taquilla en la que había dejado la ropa.

Has sido escogida para ser examinada y en caso de aprobación del examen entrar en nuestro círculo más secreto e íntimo. Si aceptas seguir adelante, deja en este mismo papel tú número y serás contactada. Si no deseas entrar en el círculo puedes seguir viniendo a nuestro grupo como si esta nota nunca hubiera sido escrita.

Lucía miró a todos lados, pero las pocas personas que quedaban en el vestuario estaban a su bola, unos vistiéndose y otros hablando entre sí. Se había excitado, su sexo estaba muy mojado. Por fin, la habían seleccionado. Aunque a su compañero no le había dicho nada estaba deseando ser seleccionada. Pero ahora se preguntaba como conocerían sus límites etc y se dio cuenta que durante esos dos meses el grupo conocía todos sus gustos, odios y límites.

Pasaban los días y nadie se ponía en contacto, pensó que lo había soñado cuando un viernes a primeros de agosto recibió un mensaje en su móvil en una aplicación que le habían ordenado crearse cuando entró al grupo para recibir las notificaciones del grupo. El círculo parecía que lo usaba también para sus comunicaciones. En ella ponía.

Mañana sábado acude a xxxxxxxxx. Entrarás a las siete de la tarde en punto en la tienda y a la dependienta que encontrarás le indicarás que quieres consultar el catálogo y ella te indicará. No lleves ropa ni ningún objeto de aseo ya que todo lo que vayas a necesitar te será suministrado. Solo lleva documentación ó medicinas que puedas estar tomando.

Lucía pensó que eran unas instrucciones muy escuetas para las posibilidades que se le podían abrir. Pero cuando llegó el sábado se preparó con esmero para acudir a la cita. Se vistió con una camiseta y unos jeans algo usados pero cómodos y unos zapatos bajos y fue caminando hacia el centro para tomarse algo mientras hacía tiempo. Tenía que ser puntual, así que escogió una cafetería a escasos metros de la tienda. Escogió una en la que no podía ver a la dependienta, pero lo quería así porque quería conservar el misterio. Recibió un mensaje:

Veo que has llegado con tiempo para ser puntual. Un punto para ti. ¿Tus límites siguen siendo los que contaste la primera vez que acudiste a nosotros? ¿Sigues queriendo y gustándote las cesiones?

Lucía miró a todos lados, pero no vio a nadie, pero respondió que si a todo. A las siete en punto traspasó el umbral de la puerta y cuando llegó al mostrador le pidió el catálogo a la dependienta. Entonces la chica salió de detrás del mostrador y puso el cartel de cerrado en la puerta y la dijo que la siguiera. Lucía caminó tras la chica hasta la trastienda y allí había un Amo que estaba con los brazos cruzados en el pecho. Era enorme, sobre metro noventa y muy fornido. Se acercó donde ella. Ella adoptó la postura que le habían indicado, las manos detrás y la mirada baja.

La dependienta se retiró otra vez a la tienda y Lucía escuchó como quitaba el seguro de la puerta. El Amo indicó a Lucía una puerta y traspasaron el umbral a otra habitación. Allí la ordenó que se desnudase. Lucía se quitó la camiseta y cuando se soltó el botón del pantalón y bajó la cremallera el hombre introdujo sus dos palmas por encima de sus braguitas para seguidamente ayudarla a bajarse los pantalones y directamente las braguitas. Luego la cogió del pelo y colocó su torso contra la mesa penetrándola y follandola con vigor. Lucía emitía pequeños gemidos que se convirtieron en un aullido gutural cuando se corrió. Eso hizo que el hombre no tardara en eyacular llenando la espalda de la mujer de semen. Se separó de ella y ordenó a la dependienta que había vuelto. Cierra la tienda y prepárala.

La dependienta volvió después de cerrar la tienda y condujo a Lucia a un baño que tenía la tienda con ducha. Hizo que se duchara a fondo y cuando terminó de ducharse la dio un enema que se tenía que introducir en el ano y vaciarse repitiendo el proceso tres veces. Cuando terminase volver a ducharse. Para poder lavarse internamente le dio un grifo especial de ducha que se podía introducir en su interior.

Cuando estuvo lista salió de la ducha y secó. Desnuda como estaba la dependienta le hizo tumbarse en una camilla y ató sus manos y brazos a los lados de la camilla. Luego cogió un poco de crema depilatoria y quitó el vello sobrante del pubis hasta dejar un pequeño mechón en el pubis.

Masajeó el resto del cuerpo con un aceite con olor afrutado que dejó el cuerpo de la sumisa con un olor muy agradable. Seguidamente la sentó en un taburete y metió la maquinilla en su cabello tras habérselo comentado por si quería negarse, pero Lucia ya estaba tan entregada que aceptó. En segundos su cabeza estaba rapada casi al cero con un cabello que solo tenía unos mms de largo. La dependienta ordenó a Lucia que volviera a la ducha y sin que la mujer se diera cuenta cortó el agua caliente y Lucia tuvo que ducharse con agua fría para retirar los restos de vello púbico y de cabello. Cuando estuvo verdaderamente lista extrajo de un armario un antifaz y una capa con capucha. Primero colocó la capa, luego el antifaz y por último la tapó con la capucha. Seguidamente la condujo por un pasillo hasta un patio trasero donde había aparcada una furgoneta.

Allí un hombre vestido con un mono azul abrió una puerta corredera y ayudó a Lucia a subir a la furgoneta. Luego subió la dependienta. Esta la retiró el antifaz y Lucia pudo observar como la silla tenía dos dildos en el asiento y unos reposabrazos con muñequeras de cuero. La parte de atrás estaba aislada de los asientos delanteros y tapizada con maderas nobles y oscuras de similar material a la silla.

Sentó a Lucia de tal manera que sus dos agujeros fueran penetrados por los dildos. Sujetó sus brazos a la silla, bien firmes. Los tobillos de igual forma a las patas de la silla. Ahora volvió a colocar el antifaz y la capucha y salió. En lugar de volver a su tienda entró en la trastienda de otra tienda cercana que daba al mismo patio. En ella estaban terminando de preparar a Aitor. Ya tenía la capa puesta y fue conducido por la dependienta a la furgoneta y colocado en su silla. Le habían colocado un cb con tapón uretral. Le sentó en el dildo que le sodomizó e inmovilizó su cuerpo en la silla. Ató ambos torsos a los respaldos de las sillas y cerró la puerta corredera con llave para sentarse en los asientos delanteros con el chofer.

Este condujo primero saliendo a la avenida principal y al salir de la localidad condujo por la autopista hasta la tercera salida donde siguió por una carretera de montaña que se iba adentrando entre un bosque hasta llegar a una cierta altura donde el bosque terminaba y grandes prados se abrían a la vista y al final cerca de una vaguada una gran construcción de una sola planta se extendía por el prado.

El conductor se bajó y abrió los portones y condujo la furgoneta dentro mientras Julia la dependienta los volvía a cerrar y caminaba tras ellos hasta el edificio principal. Cuando llegaron liberó a los sumisos de sus ataduras y les hizo descender del vehículo. Los condujo dentro de la casa y los hizo bajar por unas escaleras hasta una zona que pertenecía a la vieja edificación. Los hizo entrar en dos celdas con barrotes de hierro y un agujero a modo de letrina en una esquina.

No les quitó los antifaces y subió al edificio principal. Allí informó al Amo y se retiró a la cocina a preparar la cena. Otros sumisos y sumisas prepararon la mesa. El Amo junto a la pareja de Amo-Ama entraron al comedor y se sentaron a la mesa. Uno de los jóvenes sumisos, un universitario sin nada de vello corporal les sirvió una copa de vino para empezar la velada para seguido preparar el fuego. Allí colocó unos hierros de marcar para que se pusieran al rojo. Luego otras parejas de sumisos colocaron un templete de madera con unas tablas horizontales detrás y unas columnas con unas argollas y unas tiras de cuero situadas de forma estratégica.

Julia llegó con el sumiso y la sumisa. Los hizo colocarse en mitad de la habitación. Luego se retiró a una esquina tras retirar sus antifaces y retirar la capucha. El Amo se levantó y dijo:

Zorra, no te retires porque vas a ser requerida, empieza a desnudarte y luego colócate en posición de examen.

Julia mostró extrañeza, pero obedeció. Vestía un vestido corto que se fue quitando hasta descubrir que bajo la prenda solo portaba un tanga verde que la Ama del matrimonio no quiso que se quitara. Luego se acercó a ella y palpó su cuerpo acariciándola y torturando con pellizcos sus pezones. Hizo que se colocara en un reclinatorio especial donde su torso estaría inclinado y los pechos se introducirían por unos orificios donde colgaban y donde la Ama situó unos electrodos en forma de pinzas. Luego con una navaja de mariposa cortó el tanga dejando al descubierto un culo como dos nalgas que se besaban. La Ama que ya llevaba puesta parte del strapon colocó el último apéndice en forma de polla. Seguido cogió uno de los hierros al rojo cuyo color era un blanco brillante y lo fue acercando a la nalga de Julia, los pequeños vellos se quemaban y ella notaba el calor abrasante pero el hierro impactó en un trozo de madera viejo a su lado. Por la expresión de Julia los sumisos pensaron que la habían marcado. Luego la Ama cogió una fusta y aplicó cinco azotes fuertes y secos.

Seguidamente los dos Amos varones se acercaron a los dos sumisos. El Amo de la barba cogió la capa de Lucia y la abrió dejándola caer y admirando su cuerpo. Palpó su cara, luego la cogió del cuello. Bajó a sus pechos y a su sexo que ya estaba húmedo. Allí delante tenía un pequeño frasco de perfume. Mujer menuda con el pelo color ceniza rapado casi a cero con pequeños pezones marrón oscuro un culo definido y redondeado. El pubis bien recortado. El Amo palpó su sexo y lo acarició notando su humedad y extrayendo del cuerpo de Lucia los primeros gemidos.

El otro Amo retiró la capa de Aitor. Con la mano acarició la polla del sumiso desentumeciéndola y haciendo con un leve movimiento de masturbación que se pusiera dura entonces apretó sus huevos con fuerza. Con la mano acarició sus nalgas y jugueteó con su dedo corazón en el ano del chico. Un hombre cerca de la cincuentena que aparentaba menos edad y sin nada de vello.

Los sumisos asistentes fueron requeridos para que los colocasen para ser azotados. Los sumisos fueron situados en torno las columnas bien atados. Los Amos escogieron un látigo de dos metros. Se alejaron hasta una distancia prudente y comenzaron con los azotes. Lentos pero precisos. Los obedientes sumisos empezaron a quejarse y a dar gracias por los azotes, Ahora la Ama azotaba a Julia al mismo ritmo que los Amos a Lucia y a Aitor. Pararon de azotar y cogieron un par de velones que les ofrecían los sumisos. Lo mismo hizo la Ama donde Julia. Las alturas de los Amos les beneficiaban con los sumisos y comenzaron a verter la cera, en los sumisos atados a las columnas la cera caía verticalmente en todo el cuerpo y sobretodo se recreaba en sus pezones. En el caso de Julia en las nalgas y separándolas en su ano acumulando una pequeña cantidad de cera. Luego cogieron los hierros al rojo los dos Amos y la Ama. Los acercaron. Julia pensó que esta vez si la iban a marcar y lo mismo los otros dos, pero otra vez fue amago, pero casualidad, los tres sumisos se orinaron encima.

Entonces los soltaron y los hicieron lamer su propia orina en el suelo y luego conducidos a la mesa comedor. Una mesa circular y fueron colocados con el torso en la mesa de tal forma que estuvieran enfrentados y viendo lo que iba a ocurrir. La Ama sodomizó a Julia. Uno de los Amos sodomizó a Lucia y el otro a Aitor. Lucia que le excitaba mucho ver a dos hombres follar se iba excitando muchísimo y sus gemidos empezaban a ser muy fuertes. El Amo que la daba por culo se dio cuenta y la autorizó a tocarse. Sabía que cuando se corría lo hacía con un gran squirt. Hizo traer a un sumiso y lo colocó a la altura del coño de Lucia y que la lamiera el clítoris. Lucia viendo las embestidas del Amo que penetraba a Aitor no pudo aguantarse y se corrió con un gran squirt que mojó toda la cara del sumiso.

La velada continuó. La entrega se firmó y la pertenencia al círculo hizo que a partir de ese día su vida sexual fuera plena de la forma que deseaban tanto Aitor como Lucia.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Dos amiguitos que me acompañan

Bueno todo empezó un día estaba en mi departamento, tirada en el piso en shorts como siempre, haciendo nada... hasta que me aburrí y decidí salir, iba por la calle despejando mi mente, paso un buen rato hasta que decidí volver a casa, al volver vi los perros del dueño del edificio rompiendo las bols


Sentía como de mis piernas bajaba ese moco transparente y viscoso, mi vagina palpitaba y mi gallo crecía y quería ser frotado por mis dedos o mejor por una buena tranca
Así que fui rápido a mi habitación e iba a masturbarme cuando recordé y dije ¿Por qué debería hacerlo sola? cuando hay unos ''amiguitos'' cerca, así que empecé a llamar a los perros del dueño del edificio, por cierto en el edificio tiene como 8 habitaciones y solo vivimos una viejita el dueño de él y yo pues son nuevos.
Los perros bajaron enseguida pues no es la primera vez que los llamo pues la viejita y yo casi siempre le damos de comer cuando el dueño no está.

Bueno sigo, me pare en la puerta con unos pedazos de pollo que habían sobrado del día anterior, y al tiro que lo vieron empezaron a saltar cerca de mí, así que cuando entraron cerré la puerta y me siguieron hasta mi cama, así que les deje el pedazo de pollo en mi cama hasta que terminaron de comer, me veían esperando más, pero esta vez me iban a comer a mí, así que sin mucho esperar me quite todo, me baje la falda y deje mis tetas al aire, mis pezones duros y me encanta cogerlos en forma circular y ponérmelos en la boca y chuparlos mmm y con mi vagina bien mojada palpitaba y estaba súper mojada me metí los dedos y moje con mis jugos y luego los metí a mi boca y se la puse directamente en la cara a uno de ellos, con lo que empezó a lamerla bien rico, sentía esa lengua rasposa mientras abría mis labios con las manos.

Esa chochita mojada y con ganas de ser perforada sin pasión por mi
No pasó mucho cuando no me aguante más y tuve un gran orgasmo, quería meterme toda la mano pero me dolía estaba muy ardiente y con deseos de ser perforada fuertemente que incluso chorree y los perros encantados siguiendo lamiendo y limpiando.

Luego me puse en cuatro, pero los perros seguían lamiéndome pero yo estaba loca porque me montara, así que empecé a moverme pero aun así no lo hacían levantaba mi culo me lo abrí parecía una perra en celo me abría la raja dejando expuesto mi hueco me metía los dedos en la vagina y culo mordía mis labios de placer ¡que arrechera tan horrible! pasamos unos 5 minutos así hasta que uno de ellos tomo la iniciativa pero después empezaron a ladrarse ambos con lo que me asuste un poco pero recordé que así son los perros, así que tome el viejo collar de mi perro (en otro sabrán por qué lo tengo) y amarre uno a las rejillas de la ventana, entonces volví a ponerme en cuatro levante bien mi culo y le deje esa raja toda para él y esta vez sí intento montarme incluso antes de ponerme, el perro busco mi vagina con lo que yo subí el culo y agarre su pene para guiarlo, esta verga chorreaba al tiro la entro y empezó a metérmela …jueputa! si me dolió esa verga muy dura y gruesa me rasgaba la cuca y no soy virgen que verga tan salvaje pero tengo tantas ganas que la quiero toda adentro así me rompa por dentro y yo sin esperar mucho empecé a gemir fuerte (suerte que no vive casi nadie).
Era grito de dolor de y de excitación, me cogía las tetas tan fuerte que las arañaba.

Le decía al perro que rico dame fuerte a si.
mientras me masturbaba rápido cogía y untaba mis dedos con saliva y rastrillaba ese gallo fuerte en eso que tardamos me clavaba tan fuerte como queriéndose meter todo en mis entrañas de mis piernas bajaba jugos míos y del perro volvió a dar otro súper orgasmo pero esta vez no salía nada pues la bola del perro crecía tan enorme que hasta el culo me dolía el halaba y me daba tremendos escozores en esa raja me sentía morir me tapaba toda, cuando paro empecé a sentir toda esa lechita caliente dentro, y como me iba llenando, mientras yo seguía masturbándome hasta que volví a tener otro orgasmo y decía jueputa perro dame duro rómpeme hasta el culoo… párteme en dos hazme tu perra y me cogía esas tetas fuerte mordía mis labios hasta hacerlos sangrar seguía así hasta que el perro se zafó como a los 10 minutos creo y salió toda esa leche de mis jugos y los del perro, este se bajó de la cama con lo que lo encontré algo raro que no me limpio pero tampoco me importo mucho, me senté en la cama y saque a ese perro del departamento, era turno del otro y este lo disfrutaría de una manera distinta.
Respiraba fuerte y agitada tomando más aire y reactivar de nuevo mis fuerzas un hilillo de sangre bajaba de mi cuca con semen del perro.

Me puse debajo del perro, y saque su pene lo más que podía y empecé a chuparlo, lo lamia suave y lo movía a otros lados con la lengua como si fuese una paleta, de su verga salían pequeños chorros de algo no sé si era semen un sabor extraño pero no era del todo feo y así seguí y seguí un rato luego puse el perro de panza para arriba y me senté en su enorme pene tenía como 20 cms y grueso como mi muñeca y me la metía casi entera, huy que dolor no sé si del anterior perro o esa verga descomunal seguía así moviéndome de arriba a abajo sintiendo todo ese pedazo de verga entrando y saliendo, hasta que el perro empezó a correrse dentro de mí, y yo mientras se corría yo seguía moviendo mi culito, cada vez se ponía más monstruosa y dentro de mi crecía ese bulbo que la verdad me dolió mucho y antes que se hinchara dentro de mí la saque con mis manos, no sé cómo una perra aguanta tremenda bola en su interior, por eso chillan cuando la halan, pobres animales pero que delicia para nosotras mmmm

Saque esa vergota de mi vagina y salió lo poco que quedaba de su semen pues mientras me movía iba cayendo, luego empecé a chupársela al perro hasta que quedo limpiecito espere un rato hasta que se le bajo y lo saque también, lo curioso es que el otro perro estaba acostado en la puerta cuando saque a ambos perros cerré la puerta, limpie todo que estaba vuelto un desastre más mi cama llena de leche me bañe y me dije a mi misma, ya tengo amiguitos para la próxima faena, mi vagina hinchada y roja que destila leche, dure tres días que me dolía al ponerme a mear y como si tuviera esa verga dentro de mí.

Pero ardo en deseos y termino masturbándome y pensando en la próxima dejarme meter esa bola y me pasee por todo el departamento y yo aullando como perra.

El burrito

    El burrito
 “Yo soy así, y no voy a cambiar ya a mis años..”.  Eso lo dice mi amiga Laura, y cierto que tiene razón.  Es una mujer peculiar, que ha hecho lo que ha querido en toda su vida, se ha puesto el mundo por montera,  no tiene ningún tipo de inhibiciones ni tabús, ni le importa lo que digan los demás.
Se casó muy joven, con 21 años.  Me dio por ahí –dice ella-, como me podía haber dado por irme a Rusia.  Y solo a los dos años de matrimonio decidió separarse, pues se convenció que no era mujer para depender de una sola polla, tal como cuenta.  Y así, divorciada, ha seguido todos sus años, hasta ahora que ha cumplido 40.  Es una mujer alta, fornida, aunque no gorda,  pero es de complexión fuerte, con hermosas caderas y pechos muy femeninos.  Es guapa y tiene éxito con los hombres, no solamente por ese físico atrayente, también por ese carácter tan natural, tan extrovertido.
Aparte de ser amigas, somos compañeras de trabajo desde hace años.  En nuestra organización empresarial somos unas 50 personas,  la mayoría hombres, y ella no ha tenido ningún recato en llevarse a la cama a todos los que le han gustado.  Por supuesto que en la empresa se sabe,  esos rumores corren rápido sobre todo entre los tíos, pero como siempre a ella le importa un bledo.
Yo me llamo Teresa,  tengo un par de años más que Laura y soy soltera.  No tengo el carácter de Laura, he tenido una educación más  tradicional, aunque no soy precisamente una mojigata que se asuste,  he tenido mis amantes y soy muy curiosa para los temas del sexo.
Desde hace algunos años vive Laura en las afueras de la ciudad,  en una finca que heredó de sus padres.  Cuenta con una buena casita, que ella reformó. La parcela tiene una superficie de unas 5 hectáreas, lo que le permite tener bastantes animales, que son su gran pasión.  Muchas aves de corral de todo tipo, una docena de ovejas y otras tantas cabras, que deambulan libres por todo el campo,  así como algunos caballos,  no faltan por supuesto un par de perros.  Y un burrito, que le ha puesto de nombre Pollito.  Es un asno joven, de unos cinco años y entero (es decir, no está castrado).  Pollito es su debilidad,  aunque los asnos tienen fama de torpes,  este animal es muy inteligente y cariñoso y ella lo mima de forma especial.
Ya vengo comentando que Laura es muy desinhibida, natural, espontánea.   Aparte de dar rienda suelta a sus deseos sexuales con los hombres que le gustan, yo ya intuía desde hacía tiempo que también había mantenido algún momento íntimo con uno de sus perros. Ella, tan amante de los animales y  tan  liberal,   era de esperar que se hubiera atrevido a dar ese paso. No lo comentaba mucho, en eso sí era recatada, pero conmigo a veces se sinceraba algo y sin reconocerlo abiertamente, lo dejaba entender.
Pero aquella noche, con algunas copas de más,  no tuvo problemas en contar mucho más de lo que yo esperaba.  Habíamos tenido una cena de empresa y después las típicas copas en alguna discoteca.   Estábamos las dos en un aparte, acomodadas en los taburetes de la barra.  Ya la mayoría de compañeros se habían ausentado, pero nosotras aguantábamos, ya bien cargadas y dispuestas a darle a la lengua.
-          Laura, hace algún tiempo que te veo tranquila respecto a los hombres.  Parece que te estás haciendo mayor y pasas un poco del sexo.. ¿Dime?.
-          Jajajaajajajaj….  Yo nunca paso del sexo, me moriré de viejita siendo una ninfómana.  Pero bueno, el hecho de que respecto a los hombres esté algo más pasiva, no quiere decir que no folle…
Yo entendí que Laura, si no tenía ahora hombres a la vista,  se arreglaba con sus perros.  Pero me hizo una confesión que me dejó de piedra.
-          Desde hace unos meses me follo a Pollito…

Me quedé en silencio, sin saber de momento que decir, y mirándola con atención, tratando de saber si me hablaba en broma en serio.  Ella captó mis dudas.
-          Sí, sí… creételo… Ya sabes que soy capaz de casi todo.
-          Joder, Laura,  me cuesta trabajo creerlo, que te folles a tu burrito.
-          Yo tampoco me lo había propuesto, pero surgió un día que yo tenía un calentón tremendo.  Fui a la cuadra de Pollito,  el animal estaba empalmadísimo, con toda su tranca fuera…  Y decidí aliviarlo.  Ese día solo lo masturbé.  Me agarré a su pollón,  le di un masaje delicado y sin prisas y el animalito acabó soltando una lechada que me dejó helada de la impresión. Me resultó precioso y ya decidí que tenía que dar el paso.  A partir de ahí fui preparando todo.
-          Pero no me vayas a decir que un asno, con la enorme polla que tienen,  te la mete toda..
-          ¡  Nooooooo…¡  Claro que no.  Sería imposible.   Me meto la cabeza y una pizquita más, unos 25 centímetros en total.  Pero el placer es irresistible, no te lo puedes ni imaginar…
-          ¿Pero se te sube encima, como haría con una burra?.  Es que no acabo de entender como lo haces…
-          Claro,  tengo mis artilugios, que he ido preparando.  Pero mira, mejor que lo veas tú misma.  Para mí es tan bonito el acto que no tengo inconvenientes en que tú lo veas y disfrutes del espectáculo.
-          De acuerdo,  quedamos para la tarde de este sábado, si quieres.
-          Vale.
Aunque como he dicho no soy tan atrevida como mi amiga,  tampoco me escandalizo fácilmente. Y la verdad, que solo la idea de lo que me contaba Laura me tuvo varios días con la mente ocupada con ese tema,  incluso pensando en ello llegué a excitarme más de una vez.  Tenía además mucha curiosidad por la forma en que ella podía tener sexo con su asno, que posturas adoptaría,  como podría entrarle ese tamaño.
Por fin llegó ese sábado y yo me desplacé hasta la finca de Laura.  Me puso algo de merienda, tomamos unas cervezas, charlamos algo del tema que teníamos previsto.
-          Espero, Teresa, que no te asustes ni te alarmes.  Tú serás espectadora, pero no quisiera que te formaras una idea de mí, en el sentido de que soy una perdida,  una especie de guarra loca por hacer lo que vas a ver.  Para mí es natural,  aunque reconozco que es un hecho muy insólito.
-          Tranquila, Laura.  Eres mi amiga desde hace mucho.  No pienses que te voy a regañar, al contrario, si disfrutas de esa forma, haces muy bien.
Nos fuimos en busca de Pollito,  que andaba alrededor de la casa,  mordisqueando unos arbustos.  El animal desde luego era precioso, tamaño medio, de pelaje claro y suavísimo.   Le pregunté a Laura si lo bañaba.
-          Sí,  con un bidón de esos que se le mete presión y tienen una manguera,  lo ducho bien una vez a la semana, con agua caliente y jabón,  a él le encanta.  Ven, Pollito, ven con nosotras…
El animal, obediente nos siguió al interior de una pequeña nave donde dormía.  Todo muy limpio y ordenado.   El burro se situó por sí mismo en un rincón del habitáculo, como si ya supiese a lo que venía. Laura había traído consigo un cubo con agua jabonosa.  Se situó frente al asno y se quitó una bata corta que traía puesta.  Tenía un bonito conjunto de lencería negro, muy elegante.
-          Caray, Laura..  ¿Te pones ropa interior sexy para tu asno?  No me vayas a decir que él se entera de eso.
-          Pues claro que se entera, aunque te parezca mentira.. Siempre me he puesto sexy para todos mis amantes,  por qué no iba a hacerlo para él.  Además,  es también importante sentirme bien conmigo misma,  verme sensual.
Mi amiga se abrazó al asno,  acariciándolo con ternura,  la frente,  el hocico, la parte de atrás de la cabeza.  Le hablaba también arrimando la boca a las orejas del animal.
-          Pollito, cariño..¿ a que tienes ganas? ¿ Te quieres follar a tu ama?. Dime que sí… cielo..

Yo estaba sorprendida de todo aquello,  pero en realidad gratamente sorprendida, no me producía nada de rechazo aquella escena.   Laura se desprendió del sujetador y lo hizo despacio, con gesto lascivo, quedando sus dos enormes pechos libres.  Ahora los agarró son sus manos y los pasó por la cara del animal,  dándole un masaje con ellos. Cerraba los ojos, concentrada,  excitándose y procurando también despertar la líbido del burrito.
Siguió así mucho rato, mientras yo de pie junto a ella,  la observaba.
      -   ¿Y estás segura –le pregunté-  que el burro se entera de todo esto que le haces?
-          Jajajaja… Claro que estoy segura, segurísima.  Y si  no te lo crees, míralo por abajo, anda…
Me di la vuelta para mirar debajo del vientre del animal, llevándome una tremenda sorpresa.  El burrito tenía toda la tranca fuera,  erecta,  enorme.  La levantaba de vez en cuando, golpeando suavemente su propio vientre.  Era un falo de unos 50 a 60 cm., grueso, con un glande algo sobredimensionado para el grosor del fuste.  Tenía curiosamente como dos colores,  la cabeza y una parte de la polla era de color más claro  y el resto era negro.
Siempre me ha gustado el miembro de los equinos, lo considero precioso, quizás porque entre todos los animales son los que lo tienen más parecido al hombre (salvo el tamaño, claro).   Me resulta erótico, no tienen la forma extraña de otros mamíferos.  Son miembros elegantes, rectos,  con su glande también parecido al pene de los humanos,  liso, suave.
Una vez que Laura ya advirtió la excitación de su amiguito cogió un taburete y se sentó al lado del animal, como si fuese a ordeñarlo.   Pero lo que hizo es arrimar el cubo y con una esponja y la ayuda de sus manos lavó delicadamente el miembro al burro.  Lo enjabonó bien, lo aclaró y lo secó con una toallita.  El animal no aflojó para nada su tremenda erección, estaba ya preparado para lo que tenía que venir.
-          Es importante  -me comentaba Laura-,  una buena higiene, tan en cuenta que pueden tener bacterias propias de ellos que para nosotros  los humanos pueden ser dañinas..
Una vez efectuado el aseo siguió mi amiga con los preparativos.  La verdad que lo tenía todo muy bien ideado.  Primero colocó sobre el lomo del animal, en su parte trasera, una especie de cincha ancha,  una gruesa correa de cuero que colgaba a los lados del asno.  En su parte final la cincha estaba vuelta sobre si misma y cosida, formando una especie de ojal de unos 30 cm..   Luego acercó una mesita,  como una camilla,  muy baja, con ruedas en sus cuatro patas.  La camilla, corta de longitud, tenía una colchoneta y almohada incorporada.  Laura se echó sobre ella, de tal forma que el trasero le quedaba justo en el borde y las piernas colgando.  Seguidamente se despojó de las bragasy sirviéndose de los pies hizo rodar la camilla bajo el vientre del burrito. Obviamente no cogía entera en sentido longitudinal, así que quedó un poco de forma transversal, con parte del tronco y la cabeza asomando por un lado. 
Seguidamente levantó las piernas y metió los pies por los ojales de la cincha,  que quedaron situados a media pantorrilla.   Quedó así bien espatarrada con las rodillas subidas y dobladas.  Se acomodó buscando la postura perfecta.
-          Teresa, coge esa silla y siéntate por ahí, para que no te canses de pie.
Hice lo que me aconsejaba y me situé a unos tres metros,  hacía la parte trasera del animal, para observar mejor.
Laura cogió un frasco de lubricante que tenía también a mano y engrasó abundantemente su sexo y también el miembro de Pollito. Era ya el último requisito para proceder al acto.   Agarró el pollón con una mano por detrás del glande y con la otra separaba los labios de su coño.   Se llevó el miembro del animal a su vulva y comenzó a restregarlo arriba y abajo, sin prisas, de forma concienzuda,  con experiencia.  Al tiempo que restregaba apretaba un poco.   Estaba perfectamente depilada y así podía yo observar muy bien como se estiraba su piel, sus labios grandes,  como crecía el clítoris.  Comenzó enseguida a gemir dulcemente.
Los equinos tienen un semblante muy inexpresivo,  no transmiten apenas la alegría, el miedo u otras actitudes como sucede por ejemplo con los perros.  Mantienen un gesto como hierático,  relajado,  mirándolos de lado, por la forma de la boca, es como si tuviesen una pequeña sonrisa permanente.  Al tiempo que yo observaba la manipulación en el sexo de Laura, miraba también al burrito, quieto totalmente, dejándose hacer, pero mirando muy atentamente,  a pesar de esa inexpresividad,  parecía que su rostro de había dulcificado.  Permanecía con la cabeza algo agachada, como concentrado.
-          Laura  -me atreví a interrumpir un momento sus jadeos-,  dime, y si el burrito te diera un empujón fuerte para penetrarte, como hacen con las burras ¿que pasaría?
-          No hay problema.  Ese instinto lo tienen cuando están encaramados encima de la hembra, y empujan para penetrarla al completo. En esta postura,  con las cuatro patas en el suelo, no lo hace y si lo hiciera, yo con la mesita de ruedas me apartaría rápido.  Pero lo que sí hace, fíjate, es tensar de vez en cuando los músculos de la polla, como si quisiera levantarla y la lleva ligeramente hacia delante, pero sin presionar.
-          ¿ Y eso te gusta?
-          Uffffff, cuando lo hace me vuelve loca….
Me fijé con más detenimiento y, efectivamente, el asno tensaba la polla de vez en cuando, al tiempo que mi amiga soltaba un gemido mucho más fuerte.
-          ¿Y cuando se corre el animalito?
-          Cuando yo quiero…
-          Joder  ¿y como lo consigues?
-          Es fácil.  Estos animales solo se corren cuando la tienen totalmente metida.  Como en este caso solo es la cabecita y algo más,  no llegan al clímax,  y para conseguir que termine cuando yo estoy ya algo cansada,  lo masturbo con las dos manos por la longitud de toda la polla, entonces sí, entonces eyaculan.
-          ¿Y que tiempo aguanta con la erección?
-          Mucho tiempo,  a veces una hora…
-         Joder, no me extraña que te vuelvas loca con el animalito…
Siguió el masaje entre el glande del asno y el coño de mi amiga.  Noté como lo tenía ya muy abierto, dilatado.  Se apartó un momento para poner más lúbricamente y volvió a  la tarea.  Entonces me pareció que la punta de la polla,  la bonita y tersa esfera de carne dura,  se hacía como más corta, como si se aplastara.   Era, sencillamente,  que empezaba entrar dentro de Laura.
-          ¡ Si no lo veo, no lo creo…¡  Te está entrado…
-          Pues claro, cielo, claro.  ¿No te lo creías, verdad?.
Ya no aparté más los ojos de la zona íntima de mi amiga, es más, acerqué la silla para quedar muy cerca.   Cierto que en una escena como la que describo,  habrá personas que se escandalizan,  que considerarían a mi amiga una auténtica pervertida, inmoral, etc.    Yo creo que nadie estamos en condiciones de juzgar a nadie, todos tenemos nuestros defectos y pecados.  Por eso, en ese momento yo solamente me centraba en un acto sexual, puramente sexual, sin más condicionantes.  Y cierto, que al menos para mí,  era de un encanto y elegancia extraordinarios.  La mujer, allí, totalmente abierta, con los poderosos muslos en los costados del animal,  gimiendo, los pechos desparramados, la boca abierta como si le falta el aire…
-          ¿Te has corrido, Laura?
-          Me he corrido ya dos veces, cielo.  Ahora vendrá la tercera y forzaré la corrida de mi macho…
Reconozco que tenía suerte,  gozaba sin frenos.  Normal que de un tiempo a esta parte no se acordara para nada de los hombres.
Totalmente dilatada, relajada,  tiró con fuerza hacia ella del pene de Pollito.  Entonces sí,  se coló toda la cabeza del falo dentro de mi amiga. Y noté que lo hacía sin que le resultara desagradaba, sin que le doliese.  Soltó un suspiro aún más hondo y mientras la polla del animal se tensaba otra vez,  ella siguió apretando hasta que entraron unos diez o quince centímetros más.  Ahora ya no se controló la mujer y soltó más que un gemido casi un aullido, para quedar luego unos momentos reposando sobre la camilla, manteniendo dentro esos 25 a 30 centímetros de polla asnal.
A continuación se echó más lubricante en las manos y sin sacarse el miembro comenzó a masajearlo en toda su longitud, masturbando al animal.  Solo duró esta operación unos momentos,  el burrito volvió a tensarse, abrió sus fosas nasales para respirar agitadamente y de golpe el coño de Laura escupió hacia atrás varios chorros de semen, que salían apretados entre las paredes de su sexo y el miembro del animal. Lo que había ocurrido es que teniendo ella metida la polla hasta el fondo,  su vagina estaba totalmente ocupada y un chorro tan potente y abundante de semen no tuvo más remedio que escapar hacia fuera buscando una salida.
Ahora ella permaneció un momento quieta, aún con el falo dentro, para que Pollito, gozara hasta el final  Enseguida el animal se echó un poco para atrás y salió del interior de la mujer,  colgando su falo ahora ya algo flácido y chorreando aún algo de esperma.   Laura desplazó la camilla,  y se ausentó un momento a un baño cercano para asearse.  Yo no pude evitar arrimarme a la cabeza del animal y acariciarlo, al tiempo que le hablaba…
-          Muy bien, muy bien, Pollito, te has portado, eres un auténtico macho.
El animal movió la cabeza para rozarme con su hocico, como si quiera también acariciarme.
No fue, por supuesto, la única vez que acudí a contemplar aquel bonito espectáculo.   Lo grabé también alguna vez y luego veíamos el video,  con todo tipo de comentarios.   Ella me animaba a que yo probara también su experiencia, pero no acababa de decidirme.
Pero eso no impedía que alguna vez viendo como disfrutaba mi amiga me cogiese también un buen calentón y allí mismo me desnudaba y me masturbaba con todo entusiasmo hasta sentir, como ella,  más de un orgasmo.
Somos muy guarras, lo reconozco.  Pero.. ¿y lo bien que lo pasamos?

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